Cristina Gutiérrez (Burgos, 1991) afronta su tercera aventura dakariana tras convertirse en 2017 en la primera mujer española en acabar el rally en coches. La burgalesa ha dejado atrás en esta ocasión la categoría T1S (vehículos derivados de serie) para pasar a los prototipos y compartirá estructura con Isidre Esteve, como ya hiciera hace dos años en su debut en el Dakar de Paraguay, Argentina y Bolivia.
Pregunta. Va a participar en su tercer Dakar, ¿sigue siendo un sueño?
Respuesta. Hombre, pues sigue siendo un sueño porque cuesta mucho conseguir ir. Hacerlo por tercer año consecutivo y que te sigan apoyando, sigue siendo un sueño. Es verdad que me lo creo, pero cuesta mucho y valoro todo lo que conlleva y a todos los patrocinadores.
P. Por primera vez desde hace dos años, estrena coche, ¿considera clave esta cambio de coches derivados de serie a los prototipos?
R. Todo empezó cuando acabé el pasado Dakar. Al haber sufrido tanto y ver la dinámica que había cogido la carrera, puse las cartas sobre la mesa para encontrar una solución y una estructura que me proporcionara un coche competitivo, que me permitiera sufrir menos y competir más. Al final Sodicars, por lo que me había hablado Isidre [Esteve], cumplía muchas de las expectativas que yo tenía. Desde que lo probé, me di cuenta de lo diferente que era y estoy muy ilusionada de conducirlo en el Dakar.
P. ¿Qué diferencias encuentra respecto al Mitsubishi Montero?
R. Bueno, pues sobre todo la potencia que tiene el coche. A nivel de par motor es mucho mejor, responde mucho más. El cambio secuencial me da una rapidez que antes no tenía porque era un cambio manual de serie. Al final todo es mejor, frenos, suspensiones… el gato hidráulico me da un descanso de que no voy a estar una hora sacando el coche de la arena. La potencia que nos va a dar desde revoluciones muy bajas, al ser biturbo, en dunas va a marcar la diferencia. Cambiar a prototipos va a ser una revolución.
P. Tras mejorar su resultado de 2017 el pasado enero, ¿qué objetivo se marca en esta 41ª edición?
R. Creo que si todo va bien y no tengo problemas, que es muy complicado porque hay que tener suerte también, creo que entre los 25 primeros. Viendo dónde estuvo Isidre el año pasado, yo creo que no sería descartable. Terminar es un logro, pero sí es verdad que con este coche, si tenemos la suerte que necesitamos, entrar entre los 25 primeros será todo un sueño y hay que aspirar alto, porque sino no se evoluciona. Cada año me gusta proponerme un poquito más.
P. Este año son 17 mujeres las que participan en el Dakar, ¿dónde cree que está la clave de este aumento de presencia femenina?
R. Yo creo que la clave está en todo lo que se está haciendo desde abajo. Es muy importante el trabajo que están haciendo la RFEdA y el CSD, que quieras o no, las empresas se lanzan a ayudar más a mujeres, a darles mas visibilidad y eso nos anima más a buscar opciones e intentarlo. Al final si ves a chicas que están corriendo, no te importa probar, pero yo cuando empecé me daba hasta vergüenza por ver qué pensaban de mí…. Pero esto va cambiando. Es trabajo de todos, de normalizar, de no hacer un mundo porque haya una mujer. Hay que favorecer que las mujeres entren.
P. En estos años, ¿se ha encontrado con situaciones incómodas por ser mujer?
R. Hay de todo. Hay gente que les encanta que estés compitiendo de tú a tú, y que demuestres lo que vales. En el Campeonato de España de tierra un chico me dijo que qué bien que hubiera llegado una chica que pudiera competir con ellos. Se le veía ilusionado de verdad. Es una cosa educacional. Me encuentro con gente que lleva muchos años en las carreras, que cuando empezaron no era lo típico encontrar a una mujer. Sí que puedes notar cierto resquemor, pero mientras estén callados, yo sigo a lo mío, nunca me han dicho nada a la cara.




