Maria Sharapova es uno de esos iconos deportivos convertidos en una empresa en sí misma. Por eso, medios de comunicación como el ‘Wall Street Journal’ buscan indagar en la rusa y la formación que le ha llevado a generar tantos ingresos y a familiarizarse con grandes inversiones. Como ella, varios tenistas, masculinos y femeninos, generan una cantidad desorbitante de ingresos. Por ello, el WSJ ha querido charlar con Maria sobre diversos aspectos relacionados con el mundo de las finanzas deportivas y cómo el carácter de Sharapova ha tenido que ver en sus éxitos financieros.
«Creo sobre todo que cuando eres joven no comprendes bien el significado y los tiempos de las inversiones, qué puede llegar antes, qué puede llegar después. Y el tenis además es un deporte distinto a otros en ese sentido. Y siempre hemos tomado decisiones económicas basadas en los riesgos que pueden tener los resultados deportivos, que no ganes suficientes partidos. Nunca he tenido formación específica en economía pero estoy al día, constantemente, tomando decisiones, teniendo reuniones, aprendiendo, viajando mucho. Cuando vas a un torneo, hay muchas responsabilidades».
Es sobre todo la metalidad lo que puede marcar la diferencia a la hora de gestiona un mundo que es de por sí muy solitario. «Creo que el deporte es muy solitario. Tú contratas a un gran equipo para ser la mejor posible, y en mi equipo es así pero al final coges tu bolsa, te metes en la pista y eres solamente tú. Tú controlas las derrotas y las victorias y aunque al final todo el mundo tiene una pequeña parte de responsabilidad, al final, cuando quieres ganar un torneo, la gran cuota de responsabilidad es tuya. Y en ese sentido, el tenis tiene una parte más oscura, esa soledad, ese volver a la habitación de hotel y sentir que todo reposa sobre ti».
Otro de los aspectos que más han llamado la atención de Sharapova e ssu manera de entender la competición y las relaciones personales. «Tienes que tener claro quien eres, no puedes gustarle a todo el mundo, no tienes por qué estar aquí o allí haciendo amigos, que a todo el mundo le guste lo que dices o lo que vistes. Cuando estás comprometida con un objetivo lo que importa es cómo crees en tu futuro, en tus objetivos, lo demás no debe importarte».






