LONDRES — Jueves de semifinales femeninas en Wimbledon. Hay mucho en juego y, por lo tanto, muchas expectativas e ilusiones. Serena Williams enfrenta en primer turno a Elena Vesnina, con la doble meta de ganar para avanzar a otra final de Grand Slam y asegurarse seguir como Nº1 del mundo el próximo lunes. A continuación, Venus, su hermana mayor, tiene un gran desafío a los 36 años frente a Angelique Kerber, quien apunta a ser la nueva líder del ranking WTA y para eso debe ser campeona y esperar que Serena pierda en su semifinal.
Por eso es tan especial la décima jornada en el césped de la Catedral del tenis. Con 34 años, redobla la apuesta en un certamen particular. Es que la estadounidense viene de alcanzar 300 victorias en torneos de Grand Slam (segunda marca entre las mujeres) y de llegar a 300 semanas como número uno del mundo (tercer registro). Y ahora se juega mucho frente a Vesnina, quien es la sorpresiva semifinalista en Londres.
Serena sigue en la búsqueda de poder igualar el récord de 22 títulos en Majors en la Era Abierta, en poder de la alemana Steffi Graf. Su última conquista la logró justo en Wimbledon, hace un año, ya que después perdió en semifinales en el US Open y esta temporada en las finales del Abierto de Australia y Roland Garros.
Pero para disponer de la chance de ir por esa hazaña, deben dar dos pasos más. El primero es contra Vesnina (50ª del mundo), quien nunca había jugado en cuartos de final de un Grand Slam y ahora está en su primera semi. El duelo personal favorece por 4-0 a la estadounidense, con el plus de que la mejor del circuito WTA jamás cedió un set ante la rusa, más acostumbrada a sobresalir en la prueba de dobles.
Dueña de seis títulos en Wimbledon, Serena Williams es la campeona defensora y desbordar con su potencia para meterse por novena vez en la final de este tradicional torneo y por 28ª ocasión en un Major. Si bien no se conforma con sólo llegar a la final, de ganarle a Vesnina ya se asegurará seguir en la cima del ranking y eso es importante, aunque está claro que su objetivo mayor es empatar la proeza de Graf.
Para Venus, Nº8 del mundo, se trata también de un día especial. Tras haber superado una enfermedad, volvió a una semifinal de Grand Slam tras casi seis años, desde el US Open 2010. Y lo hizo en su torneo favorito, donde ganó cinco de sus siete Majors y donde también busca su novena definición, al igual que Serena.
Su rival, Kerber, se adjudicó este año su único gran torneo, en Australia, con triunfo en la gran definición frente a Serena. La alemana (4ª) ya se aseguró saltar otra vez al 2º puesto de la clasificación y quiere el trono, pero es evidente que no sólo depende de ella. Ahora pretende instalarse en su segunda final grande, en tanto que Venus va por su 15ª en singles y la primera en un Grand Slam desde Wimbledon 2009.
La estadounidense, exlíder del listado WTA, busca dominar con potencia y apoyada en su experiencia, pero debe estar muy atenta a la devolución de saque y el gran contragolpe de la europea. Ya se enfrentaron cinco veces y la teutona lidera 3-2, con un solo antecedente en césped. Ese partido fue en los octavos de los Juegos Olímpicos 2012, en este mismo escenario, y se impuso Kerber en dos tie breaks. En los papeles, aparece como el choque más parejo y atractivo.





