Petra Kvitova intenta olvidar el ataque pero cree que nunca podrá hacerlo

Hace casi un año, Petra Kvitova sufrió en su casa un horrendo ataque después de que un desconocido entrara en su casa para robar con un cuchillo en la mano.
La checa, intentando defenderse, tuvo que agarrar el cuchillo con su propia mano para evitar una desgracia mayor. Por suerte para ella, la cosa no fue a mayores aunque su mano izquierda quedó prácticamente destrozada.
Un año después, Petra intenta ver la vida desde el lado positivo y dejar atrás aquél momento tan desagradable.
Todos pudimos ver en Twitter la horrible imagen de cómo quedó su mano hábil tras el ataque. Es casi un milagro que varios meses después, Kvitova pudiera volver a las pistas y hacerlo, además, a un alto nivel.

Flushing Meadows, 02/09/2012
Petra KVITOVA (CZE)
Photo Ray Giubilo

«Me tomará todavía más de un año para tener un movimiento completo de la mano», dice para una entrevista a The Guardian.
«El tenis me ha ayudado a superarlo. Si no jugase a tenis, no creo que pudiera ser tan positiva como soy ahora. Llegué a escuchar rumores que decían que me tendría que retirar y que nunca volvería a jugar y pensé para mí misma que demostraría a todos que podría hacerlo. Escuchar esas cosas fue doloroso. Pensé que nadie creía en mí», confiesa.
Los propios doctores pensaban que sería complicado que pudiera volver a competir a tenis. «Mi doctor y otros especialistas pensaban que nunca podría volver a jugar pero nunca me lo dijeron y creo que eso fue bueno para mantener mi estado mental. Sabía que no iba a ser fácil», revela Petra, que a pesar de que su entrenador le aconsejó hacer ajustes en su raqueta, ella no quiso. «Pensaba que eso haría que todo cambiase. Estoy feliz de que no cambiamos nada. Todo es como antes y eso está bien».
Kvitova reconoce que desde aquél ataque, le es imposible evitar que las imágenes de lo que ocurrió le vengan a la cabeza. «No es placentero tener esos flaschbacks. Es algo que intento olvidar pero sé realmente que nunca podré hacerlo», explica la checa. «Jugar en Wimbledon fue muy importante para mí, mentalmente. El comienzo de año no fue bueno pero me alegro que 2017 vaya a acabar ya. Ahora puedo volver a ver las cosas de forma positiva, de nuevo».
«He comenzado a vivir con mi nueva mano. He empezado a quererla, a amarla. Es mi mano y estoy feliz de poder tener todos los dedos», sentencia una Kvitova que tendrá que dejar pasar el tiempo para curar tanto las cicatrices físicas que le dejó el ataque en su mano como las emocionales, aquellas que quedan por dentro.

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