Desconocida hasta hace un par de semanas, Danielle Collins se ha convertido en la jugadora de moda tras alcanzar los octavos de final en Indian Wells y, de momento, las semifinales en Miami a los 24 años y tras haber dejado de lado el profesionalismo para completar su formación universitaria.
Collins cursó la titulación de Estudios de Medios en la Universidad de Virginia entre los años 2012 y 2016, periodo durante el que renunció a intentar dar el salto a la élite para competir únicamente en la NCAA, competición que ganó dos veces, en 2014 y 2016.
La única excepción que hizo fue en el US Open de 2014. La organización le dio una de las invitaciones de las que disponía y la jugadora de Florida se plantó un Nueva York para medirse en primera ronda con, ni más ni menos que la actual umero 1 del mundo, Simona Halep. Pese a ser su debut en un ‘Grande’, Collins fue capaz de ganarle un set y poner contra las cuerdas a la rumana, que acabó imponiéndose por 6-7, 6-1, 6-2.
La tentación tras el US Open 2014
Tras su buena actuación en Flushing Meadows estuvo tentada de dejar sus estudios para dar el salto al profesionalismo, pero decidió seguir adelante consciente de la importancia de tener una formación para asegurar su futuro. “Siempre supe que era vital tener una educación que me diera oportunidades si el tenis no funcionaba. Cuesta mucho dinero poder sacarse una carrera así que estoy muy orgullosa de haber podido estudiar y combinar mis estudios con el tenis” declaró recientemente.
Así, no volvió a tener contacto con el circuito hasta que terminó la carrera, en verano de 2016. Desde ese momento comenzó una larga y dura travesía por torneos ITF que le permitieron ir sumando puntos y escalar puestos en el ranking WTA.
Acabó 2017 entre las 300 primeras y el pasado mes de noviembre logró entrar en el Top 200, clasificación que ha seguido mejorando este año pese a no poder pasar de la fase previa en el Open de Australia, donde sufrió una dura derrota ante la checa Allertova (6-0, 6-1).
Su victoria en Newport Beach a finales de enero le dio la confianza necesaria para elevar su nivel y plantarse sin complejos en los dos primeros Premier Mandatory (los Masters 1000 femeninos) de la temporada. En Indian Wells se deshizo de sus compatriotas Taylor Townsend y Madison Keys, y de la rusa Sofya Zhuk antes de que Carla Suárez la eliminara en octavos de final.
Tras esa derrota viajó a Miami para jugar la fase previa del Miami Open, que superó sin excesivos problemas. Ya en el cuadro principal ha seguido demostrando su gran estado de forma con victorias ante jugadoras como Begu, la semifinalista del pasado US Open Coco Vandeweghe, Donna Vekic, la campeona olímpica Mónica Puig o la legendaria Venus Williams, a quien arrolló en poco más de una hora (6-2, 6-3).
Su rival este jueves en semifinales es Jelena Ostapenko, campeona de Roland Garros a los 20 años, edad con la que Collins apenas había comenzado en la universidad y no podía ni soñar lo que está viviendo ahora. Veremos si el sueño continúa.





