El teléfono de la periodista Andreína Salas Guzmán repica más de la cuenta. El sonido interrumpe sus palabras y eso –evidentemente- la molesta. Como nunca había ocurrido, reporteros con hambre de información la contactan para sacarle algunas palabras. Mucha gente quiere hablar con la primera mujer que es parte de un tren gerencial de un equipo en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional.
Está sentada en la misma oficina del cuartel general de Leones del Caracas. Pero ese lugar ya no es su redacción personal, en donde durante tres años estuvo a cargo del departamento de prensa de la organización. Ahora es el puesto de la nueva asistente de la gerencia deportiva, comandada por el también periodista Richard Gómez.
Era fácil predecir la inquietud de su celular. Ella, de una forma indirecta y elegante, lo advirtió el mismo momento en que abrió la puerta de las oficinas y contó que ha recibido mensajes toda la noche. Peloteros, familiares, amigos y colegas le tenían algo que decir. Ella lo entiende. Aunque le parece extraño que ahora sea el blanco de las llamadas curiosas, después de tanto levantar el teléfono en el Diario El Universal (donde estuvo antes de llegar a Leones) y buscar a ejecutivos para llenar con información las sábanas tamaño estándar.
“Me han mandado un montón de chistes internos”, dice y suelta una sonrisa que no es difícil de descifrar: tiene vergüenza. “Pero también me ha escrito gente del trabajo, del circuito de Leones, otros gerentes. Son consejos. Saben que, si bien no tengo poderes, pues soy asistente de la gerencia, no gerente, tengo cierta injerencia, así que me recuerdan que eso no me debe envenenar la mente. Debo ser la misma persona”.
Antes de que el celular montara su manifestación intermitente, incluso con un número que ni ella misma tiene registrado, Salas Guzmán fue sincera con ella y con cualquier oído que la pudiera escuchar en esa oficina: “Una entrevista será algo raro”. Ya no puede hacer nada. Ella, a sus 29 años de edad, aceptó el reto.
– Ya fue la primera mujer en ser jefa de prensa de un equipo en la LVBP, y estuvo allí por tres años, siempre con Leones… ¿Cómo valorar ser la primera mujer en ser parte de un equipo gerencial del circuito?
– Trato de no pensar en eso. O sea, internamente lo sé. Cuando te ofrecen esos cargos sabes que no es algo normal, es algo especial, y te das cuenta de que eres la primera. Trato de no prestarle atención, pero en el fondo hay un fresquito. En el fondo se siente bien y no por ser la primera, sino porque estos reconocimientos y oportunidades han sido por trabajo. Más allá de si soy la primera o no, todo parece indicar que las cosas se han hecho bien.
Trato de no prestarle atención, ni siquiera, al tema de la igualdad de género. Creo que si pensamos en ese tema ya nos estamos degradando, así que ni siquiera es un pensamiento para mí. Estamos en un trabajo que ya han hecho otras personas. No me importa si somos hombres o mujeres; somos lo mismo, venimos a hacer lo mismo.
– Pero además de lo que dice, es cierto que el beisbol está lleno de hombres… ¿En algún momento ser mujer le ha traído algún incomodidad en los tres años que tiene dentro del clubhouse de Leones?
– No estoy tan adentro. Al clubhouse no entro ni quiero entrar (risas). Pero si debo entrar para cumplir alguna función de mi trabajo lo voy a hacer. No voy a dejar que mi trabajo salga mal por esa razón. Creo que la palabra no es incomodidad. Creo que con el trabajo uno demuestra por qué está aquí, y eso se lo hice entender a los jugadores desde el principio. Todos lo entendieron bastante bien. Siempre hay un incidente aislado, pero se mata la culebra por la cabeza y se acabó. Todos lo entienden. En estos tres años se ha desarrollado un ambiente familiar, de mucha hermandad. Los primeros años era la única mujer que viajaba con el equipo. Este año también lo hizo la coordinadora administrativa y una trainer. Es una familia. Al fin de cuentas, cuando te sientes mal todos están pendiente de ti, y si alguno se siente mal nosotros estamos pendiente. Al final, todos somos personas.
La comunicación, la esencia de todo periodista

En la oficina de la nueva asistente de la gerencia de Leones, hay un calendario inmenso, tan grande que solo caben tres meses en la pared de vidrio: abril, mayo y junio. En algunos días hay nombres de peloteros. Es un recordatorio de cumpleaños. Cuando Salas Guzmán se convirtió en la primera jefa de prensa de la LVBP y tuvo su primer día en la organización caraquista, solo conocía a poco menos del 10% de los 216 peloteros del equipo. No oculta su orgullo al decir que en este momento mantiene contacto constante con el 99% de la nómina.
La comunicación, la esencia de su carrera, y la que la llevó a escribir a El Universal (su sueño de la niñez), también influyó en la elección de su cargo. Es una casualidad poética.
“Este es un reto grande. Me da miedo, me da un sustico, pero ya conozco al equipo”, dice. “Algunos peloteros me escribieron al saberse la noticia. Yo solo les pedí paciencia. Fueron muy receptivos”.
– Ya que habla de ese miedo… ¿Pensó mucho para aceptar la propuesta?
– No quería dejar el periodismo. Esa fue una discusión bastante intensa en mi mente, pero en estos dos años había comenzado a tener una idea de lo que es un cargo gerencial. Obviamente, no me involucraba en decisiones, pero sí en los procesos y trámites. Eso lo sé hacer. Cuando me ofrecieron el cargo (que conlleva dejar el departamento de prensa) dije: ‘Fino, pero puedo hacer las dos cosas. No me tienen que sacar de prensa (risas)’. Desde muy chiquita quise trabajar en un periódico, no en la televisión o la radio. Yo quería escribir. Esto será súper difícil. El nuevo jefe de prensa está de vacaciones (Edilbrando Acosta), y cuando regrese y me tenga que desligar, me va a pegar mucho apartarme.
– El periodismo, a pesar de que se puede aprender en ejercicio, se estudia. La gerencia de un equipo de beisbol, no. Seguro es diferente la sensación de ser la primera en esto que en una jefatura de prensa
– Sí, es diferente. Yo veo esto como un reto. No voy a decir que sé algo de esto: no sé nada. Eso sí, conozco los procesos. Si hay que cambiar un pelotero sé lo que hay que hacer, no solo en negociaciones con otro equipo, sino en trámites con la Liga. Si hay que firmar a alguien sé cómo hay que hacerlo. Todo eso lo aprendí en estos años.
Yo no sabía que iba a llegar a esto, porque estaba muy segura de que siempre quise el periodismo, el diarismo. Yo no me quería ir nunca de El Universal. No pensé que se abriría la rama hacia el lado gerencia y me sorprendo de eso. Quiero probar, quiero hacerlo bien… Espero hacerlo bien. Tengo mucho por aprender y por ganar.
– ¿Cómo ocurrió esto? ¿Cómo fue este proceso para llegar a ser parte de la gerencia?
– Cuando contrataron a Richard como gerente, él quería a alguien que ya conociera al equipo, que ya supiera quiénes estaban. Hubo cambios en el organigrama interno de Leones y eso me “alejaba” del área deportiva. Richard dijo que no, y que me quería con él, pues siempre me mantenía en contacto con los peloteros, y no solo con los criollos, también con los importados. Él quería que yo le diera esa guía.
Un rostro que refresca

Lo quiera o no, esté preparada o no, Salas Guzmán ya es una referencia. Ser la primera en dos cargos de peso en la pelota venezolana la han convertido en un rostro para la femineidad en el beisbol. Ella, al escuchar esa idea, rompe contacto visual y con un movimiento extraño trata de ocultarse –fallidamente- detrás de los brazos que hace reposar sobre el mesón. Prefiere mirar el teléfono, que en ese momento se burla de su vergüenza y se queda callado, como si él también quisiera saber qué piensa ella de todo esto.
– ¿Qué le diría a una mujer que le pida consejos y le pregunte cómo ha alcanzado todo esto?
– Trabajando y dándose a respetar sin que eso suene antipático o se vea feo. Tienes que estar dispuesta a aprender, saber que eres una rookie (novata), preguntar y demostrar que fuiste a hacer tu trabajo, que no estás por farándula, sino por trabajar y por trabajar. La gente se da cuenta de todo, se dan cuenta de eso. Todos lo ven. Periodistas, peloteros y gerentes, lo perciben. Cuando menos te lo esperas, alguien está viendo tu trabajo. Yo llevaba a Magallanes en El Universal y no tenía contacto con Leones. Me vieron y me llamaron de Leones. A veces crees que no te ven y es mentira, alguien te observa. Hay que mantenerse fiel y no enviciarse en este medio.
Palabras gerenciales
Ciertamente, Salas Guzmán ha generado un quiebre en lo que antes se consideraba un oficio de hombres, con hombres y para hombres. Es difícil no celebrar la caída de un muro, sobre todo de esos que crean divisiones y diferencias. En algún momento las aguas mediáticas se apaciguarán –como ella desea- y disminuirán las preguntas sobre ella, para aumentar sobre Leones… ¿Por qué no comenzar con eso de una vez?
– Venezuela vive momentos complicados y de eso no escapa el beisbol… ¿Cómo soportar la carga y presión que tiene el beisbol venezolano en estos tiempos?
– Es complicado. Tienes que hacer el trabajo en un país en el que hay muchas incertidumbres. Hay mucha gente que escribe por redes que a quién se le ocurre pensar en beisbol en estos momentos. Pero así como sale gente a trabajar todos los días, esto es lo que tenemos que hacer nosotros para llevar la comida a la casa. Es nuestro trabajo. Es complicado imaginarse estar en octubre jugando beisbol… Es complicado. Pero la manera de salir de una crisis y que el país ande hacia adelante es trabajando, y este es el trabajo que escogimos.
– Leones perdió la final contra Cardenales… ¿En qué debe mejorar el Caracas para la temporada 2018-2019?
– El pitcheo, definitivamente. No tanto mejorar, fue bueno el año pasado. Pero sí hay puntos qué reforzar para que cuando llegues a enero los brazos no estén destruidos. Hay que tener un poquito más de opciones y flexibilidad para que el manager tenga más herramientas y cartas sobre la mesa. La prioridad es pitcheo, tanto abridor como relevo.
– En El Universal se le reconoció como una notable periodista, el departamento de prensa de Leones tiene fama de ser uno de los más diligentes de la liga, y ahora está como miembro de la gerencia… ¿Qué frutos quiere ver de aquí a cinco años?
– Siempre digo que he tenido mucha suerte. Las oportunidades se me han dado. Nunca he buscado, siempre me han llamado para ofrecerme cosas. Comencé como pasante en El Universal y me dejaron encargada de Magallanes. En Leones me llamaron y ahora estoy aquí. La puerta del equipo se me abrió por José Manuel Fernández (exgerente y actual gerente de operaciones de Bravos de Margarita), con él aprendí mucho. Sé que uno siempre quiere los títulos y, si es por mí, quiero que en cinco años tengamos cinco títulos. Pero lo más importante es que de aquí allá yo vea que hicimos las cosas bien, creo que eso es lo que, al final, va a llenar profesional y personalmente.





