La UFC, un deporte para todos y todas

Luego de varias décadas en las que las mujeres no tuvieron una participación masiva en las artes marciales por los prejuicios de la sociedad, hoy en día el panorama cambió totalmente.
En otras partes del mundo, como en América del Norte o Asia, la filosofía marcial está impuesta hace siglos. No se ven a las disciplinas como formadoras de máquinas de guerra, sino como deportes que están nutridos de disciplina, respeto y autosuperación. La opinión publica comprende que el fin de estos no es entrenar para lastimar al prógimo.
Sin embargo, en la región latina de América hasta hace poco tiempo se veía al Taekwondo, MMA, BJJ, Karate o cualquier otra como sinónimos de violencia. De hecho, nos cansamos de ver en diferentes portales de información algo muy particular; si hay un delito y el victimario entrena o entrenó alguna disciplina, se pone a ese aspecto como un arista fundamental de su comportamiento inapropiado.
Este punto negativo está aliado al machismo que vive (de a poco se va extinguiendo) en nuestras sociedades. Si las artes marciales son algo violento, de ninguna manera pueden ser practicadas por mujeres. Durante varias décadas una niña que decidía incursar en el mundo marcial era considerada rara o diferente, ya que lo más común para ellas era la danza, voleyball o gimnasia artística.
“Cuando yo empecé jiujitsu éramos tres o cuatro en la ciudad, no sumábamos diez en todo el país. Para competir tenías suerte si había alguna, ni hablar que fuera tu peso o tu graduación”, comenta la periodista y atleta Paloma Fabrykant sobre sus inicios en el arte suave. De la nueva generación, Lola Cuberli, una joven de 23 años que está haciendo sus primeras armas en el deporte tuvo un comienzo totalmente diferente: “Nunca tuve ni la más mínima idea de querer entrenar artes marciales, comenze como para hacer algún ejercicio para bajar de peso pero nada más, cuando aprendía una técnica quería saber más y más… Y así me fui enganchando y hoy en día es algo que no me imagino mi vida sin las artes marciales”.
Este cambio rotundo de las MMA en el mundo femenino tiene el punto de quiebre con la aparición de una figura llamada Ronda Rousey. La norteamericana saltó al estrellato y rompió con el miedo que tantas mujeres sentían al momento de decidirse por anotarse en clases de deportes de contacto: “Creo que ejemplos como el de Paula Paretto han ayudado mucho a esa aceptación en el país, y a nivel internacional, la inauguración de la categoría femenina en UFC, un logro muy reciente, ha marcado una gran diferencia”, opina la autora del libro MMA (Artes Marciales Mixtas).
El éxito de rowdy permitió que algo que era visto en su comienzo como fetiche, pase a ser una verdadera competencia, en la que cada vez aparecieron mujeres mejor preparadas tanto técnica como físicamente. Por esta razón, hoy en día las jóvenes promesas no tienen un solo referente sino que hay varias para elegir: “No tengo un solo referente, admiro mucho a las peleadoras femeninas de UFC : Joanna Jedrzejczyk karolina kowalkiewicz Alexa Grasso, Ronda Rousey, Holly Holm, Page Vanzant, Shevchenko, Nunes En lo que es bjj me gusta mucho Monique Elias y Mackenzie Dern”, comenta Cuberli.
Puede parecer algo sencillo o simple, pero romper con un prejuicio instalado desde hace siglos atrás es un gran avance para las sociedades latinas. Ver a una mujer compitiendo en cualquier arte marcial no tiene que ser raro sino una costumbre: “Las artes marciales son un ambiente donde no existe el machismo, van a ser respetadas, tratadas con decoro e igualdad, van a hacer amigas y amigos, ponerse en forma, ganar seguridad, autocontrol, confianza en sí mismas“, finalizó Fabrykant.

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