El IX Campeonato Panamericano de Softbol tuvo un gasto que supera los diez millones de pesos, pero la capital dominicana quedó con un conjunto de instalaciones totalmente rehabilitadas, preparadas para el relanzamiento de ese deporte.
Algo más. El softbol femenino dominicano ha logrado renovar su equipo nacional.
La afirmación es del ingeniero Garibaldy Bautista, presidente de la Federación Dominicana de Softbol, quien habla de las bondades del torneo, incluyendo la incorporación de nuevas jugadoras descubiertas en territorio de los Estados Unidos y que se han unido al equipo quisqueyano.
Panamericano de softbol llenó todas las expectativas
“Estamos presentando un evento de lujo, con lo mejor del talento del softbol femenino en el continente Americano”, proclamó Bautista, anfitrión del evento que culminó con Estados Unidos como campeón, junto con una serie de personalidades que han trabajado en la organización y montaje del certamen, entre los que se destacan el ministro de Deportes, Danilo Díaz, el director del Instituto de las Telecomunicaciones, José del Castillo y el presidente del Comité Olímpico Dominicano, Luis Mejía. En la dirección general está José Luis Suero, quien se fija en cada detalle a los fines de que todo quede bien.
También se encuentra en el país el señor Riccardo Fraccari, presidente de la Confederación Mundial de Béisbol y Softbol, quien vino en ocasión del torneo.
Para la celebración de este torneo fueron remozados los estadios de softbol del centro olímpico Juan Pablo Duarte, sedes de los partidos del torneo. Todas sus facilidades, incluyendo baños, graderías, terreno de juego, pintura general. También ha sido reacondicionado el edificio administrativo de la Federación Dominicana de Softbol, donde también funciona una villa para alojar los equipos nacionales.
El trabajo del personal técnico y de apoyo fue intenso, según cuenta Bautista, expresando que “todo funcionó bien”.
“Se ha hecho un buen trabajo y las delegaciones estuvieron muy a gusto con los estadios y los servicios”, indica, expresando que el nivel de competencias no estuvo en juego, porque en este torneo “estuvo lo mejor del softbol femenino del continente”.
Las expresiones de Bautista fueron corroboradas por otros dirigentes regionales que se encuentran aquí con motivo del torneo.
El venezolano Francis Taveras elogió el torneo.
“Creo que todo terminó muy bien, no hemos tenido dificultad alguna para desarrollar el torneo”, sentenció Taveras.
Milton Konns, manager del equipo de Brasil, también estuvo a gusto en el país. Cree que los estadios, el alojamiento y la alimentación estuvieron muy bien. “No tenemos nada de queja, todo fue de maravilla”, dijo el técnico carioca.
En el torneo participaron 18 de los 21 países convocados, los cuales compitieron en dos grupos, cada uno formado por nueve equipos. En cada uno clasificaron cuatro a la ronda de semifondo.
Cada delegación estuvo formada por 21 personas, incluyendo un roster de 15 jugadoras y el resto es personal administrativo y técnico.
El alojamiento fueo en el Albergue Olímpico, situado en el ensanche La Fe de esta capital, con excepción de los seleccionados de Estados Unidos, Puerto Rico y Canadá que se alojaron en el hotel Lina Barceló.
Además, la organización del torneo contó con una flota de vehículos para mover los equipos desde sus respectivos alojamientos a los estadios y viceversa. Esos vehículos fueron provistos por la Oficina Metropolitana de Transporte (OMSA), otros facilitados por algunas federaciones, y el Comité Olímpico Dominicano
Ranking Panamericano
República Dominicana, con 340 puntos, ocupa el lugar número once en el ranking Panamericano femenino, detrás de Estados Unidos, que lidera la clasificación continental con 3,726, seguido por Canadá que acumula 3,042; Puerto Rico tiene 2,196; México suma 1,794; Brasil 1,604; Cuba, 1,100, Venezuela, 850; Guatemala, 430; Perú, 400; y Ecuador 370.
Equipos con no mucha tradición de softbol femenino, como Brasil, Argentina y Perú, donde el fútbol es el deporte más popular, han logrado salir adelante con un deporte emergente como es el softbol, gracias a los programas de becas de colegios y universidades de los Estados Unidos, y en otros casos, por descendientes de países donde el softbol es un deporte muy practicado, como es el caso de Brasil, Perú y Argentina, donde colonias de inmigrantes japonses y de otras nacionalidades, han logrado concitar la atención de muchas jóvenes.
Otras representaciones de las hislas del Caribe también han tenido influencia foránea.

