Lynette Federer, madre del tenis Roger Federer, tiene un papel muy importante en la estructura, la cual explica en una entrevista para la revista Watson.
Antes de anda, Lynette recuerda cómo eran aquellos tiempos en los que Roger era tan solo un niño. “No era reacio a ir a la escuela, aunque se lo pasaba mucho mejor en una pista de tenis o jugando a fútbol. La escuela es un lugar donde aprendes a aprender, la vida en sí es un largo proceso de aprendizaje, aquellos que no aprenden más, se detienen”.
Pocas personas te conocen mejor que tu propia madre, en el caso de Federer no hay excepción. “La mayor fortaleza de Roger siempre fue su capacidad de aprendizaje, todavía lo sigue siendo. Es una persona que se deja asesorar, analiza bien las situaciones críticas y se esfuerza por mejorar cada día. Esto es algo que también llevamos a cabo en la Fundación, aprendemos mucho de ella y lo intentamos transmitir con nuestros programas”, confiesa la sudafricana.
En su tarea en la Fundación es normal verla con grupos de niños y demás gente en situaciones precarias, personas que jamás podrían llegar a imaginar quién es el tipo de cabello suave y rizoso que les trae de vez en cuando tantas facilidades para el día a día. “No, imposible, no le conocen. Las aldeas en las que trabajamos no cuentan con electricidad, por lo tanto, no hay televisión ni revistas de deportes que comprar. Para ellos sería muy difícil de entender cómo se puede llegar a ganar dinero mediante un juego”, cuenta Lynette.
“En Suiza sí que soy una persona reconocida pero tenemos un cultura tan discreta que, normalmente, me permiten ser muy feliz. Muchas veces me invitan a algún acto de homenaje a Roger y eso me gusta. Como abuela orgullosa que soy, también me gusta pasar el máximo tiempo posible con mis nietos, algo complicado durante la gira”. Matiza.
¿De dónde nace la idea de la Fundación? ¿Cómo se gestiona? “Desde el momento en el que Roger cumple los 22 años y gana su primer título de Grand Slam tiene claro que su sueño es vivir como lo hacían los jugadores profesionales. Allí empezó a madurar también como ser humano y donde nació la idea de crear una Fundación. Queríamos hacer algo positivo en la vida de todos estos niños y hacerlo, además, de manera sostenible. En 2018, si todo sigue así, habremos cambiado la vida de más de un millón de niños. Este objetivo nos mantiene alerta diariamente”, repasa la madre del actual campeón de 18 Grand Slams.
“El paquete de medidas es variable según las necesidades pero siempre buscamos aumentar la calidad de las escuelas y crear jardines de infancia. Lo que queremos es que la gente de estos pueblos entienda la educación de sus hijos como una prioridad. Luego buscamos que los maestros estén capacitados para la enseñanza y que sepan estimular a los alumnos mediante material educativo”, añade.
“La pobreza es una desgracia en cualquier parte del mundo, incluso en Suiza la tenemos. Las consecuencias son iguales para todos: aislamiento, falta de desarrollo e incapacidad de que los niños expriman su potencial. Además de los seis países del sur de África, también estamos muy activos en Suiza. Es agradable ver cómo rompes estas diferencias en lugares tan cercanos a tu hogar”, explica Lynette entre otras cosas.





