Escrito por Juan Vené
Mi admirada Jessi: Los Mets debían presentarte como la primera mujer mánager en Grandes Ligas. Pero no, perdieron ese chance de revolucionar al mundo y contrataron a Carlos Beltrán. Buen muchacho, fue pelotero brillante, pero es hombre, como han sido todos los mánagers en las Mayores durante los últimos 149 años.
Hay un temor inmenso en aceptar a las damas en la pelota profesional, y la verdad, no sé a qué le temen. Cuando se habla de jugadoras que podrían hacerlo tan bien como los mejores caballeros, se encogen de hombros, arrugan la cara y dan excusas de esas que no excusan a nadie.
En abril del 2020, hizo 73 años de la apertura de las puertas para los negros en Grandes Ligas. Y eso ha sido un éxito, no sólo social, sino también económico. Imagínate los centenares de millares de negros que desde entonces adquieren boletos para los juegos.
Niñas de high schools y de Universidades han demostrado poder jugar al mismo nivel o por encima de los varones, lo que anuncia que en Grandes Ligas sería igual.
¿A qué le temen los machistas?
¡¿Quién sabe?! Porque en vez de perjuicio, la mujer bigleaguer o bigleagueresa mejoraría el espectáculo, por lo que también serían superiores los ingresos.
Y no les costaría nada extra, porque el trato sería igual al de los varones: Un try out, periodo en la academia y por las menores, evaluación. O sea, la que no tenga con qué quedaría fuera antes de llegar arriba.
Todo lo que tendrían que agregar para el experimento, es un pequeño vestuario con
ducha.
De todas maneras, te admiro y te felicito, por haber sido la primera mujer en presentarse como candidata a dirigir en las Mayores.
Dios te cuide, amiga Jessi… Teresa.
R





