Sanz afrontará su 9º Dakar con muchas incógnitas

Laia Sanz afrontará su 9º Dakar con muchas incógnitas, tras sufrir una doble infección en los últimos meses, y avisa de la intensidad del recorrido 100% peruano.

Laia Sanz (Corbera de Llobregat, 1985) no se rinde nunca. Ni siquiera este año, tras sufrir una doble infección vírico-bacteriana que le impidió completar su programa 100% enfocado a los rallies tras sus años en el Mundial de Enduro. La catalana no llega a su noveno Dakar como acostumbra ni como le gustaría. Se muestra precavida, cautelosa, pero en el pasado ha dado sorpresas inesperadas y en un raid como este, cada jornada puede dar un vuelco a la realidad.

«No ha salido el plan, porque sí que fue un muy buen Dakar, luego fui a Merzouga, que también fue un muy buen entreno. Pero luego a partir de agosto, no estaba bien, me perdí los rallies del verano, los seis días de Enduro, el rally de Marruecos…. He tenido que sacrificar toda la temporada y casi el Dakar, así que contenta ahora de volver ya a la moto», reconoce Sanz a Motorsport.com.

«Toqué la moto en noviembre para la sesión de fotos y vídeo del equipo, pero no me encontraba bien todavía. La cogí, pero luego estuve unos cuantos días hasta volver a tocarla, hasta diciembre, de hecho. No estoy todavía a tope, pero sí estoy bastante mejor».

“Al principio me lo tomé con calma, sabía que un par de meses necesitaría, porque el tema de la coxiellapuede ser serio y había que curarlo bien, pero ya cuando se cura un poco todo y continúo estando mal con el problema este de la neuropatía con hormigueos en los brazos, la vista rara… ahí empiezo a no ver la luz, porque, coño, no salgo de esto… era ya noviembre, y empecé a verlo complicado», apunta.

«No es fácil resetear, porque no puedes pretender pasar de 0 a 100 en tres días de entreno de moto, tienes que hacer un entrenamiento progresivo, no pasarte… pero ves que el Dakar esta aquí, que no estoy en forma, que no estoy entrenando las horas que debería, la dureza que debería… al final hay que tomárselo con filosofía. Es un tema de salud que no puedes luchar contra el cuerpo».

La española ha alargado su preparación más de lo que acostumbra, utilizando el mes de diciembre como trampolín final para sumar kilómetros perdidos en mitad de su enfermedad. Ante un Dakar que solo pisará territorio peruano, pero que amenaza con provocar decenas de abandonos en los primeros días, como se demostró en 2018, Sanz cree que su cuerpo agradecerá menos días de competición, pero avisa de que la intensidad será elevada.

«Mejor porque es más corto, pero al final creo que los días van a ser más intensos. Son menos días de sufrimiento, y más corto, que al final el cuerpo lo agradecerá seguro, pero no creo que le quite dureza a la carrera, sino al contrario, va a haber muchas etapas de muchos kilómetros en arena, muy físicas… Otros años alternábamos un día difícil con dos de mucha pista, de ir muy rápido, pero este año creo que va a ser todo muy fisco. Van a ser 10 días muy intensos», añade.

«Va a ser muy parecido al Desafío Inca, por eso me quedé un poco alucinando del ritmo que se llevaba allí, de las pocas diferencias… y creo que el Dakar va a ser parecido, por desgracia. Se hacían grupos de pilotos, cada día era un poco una locura, y bueno, veremos… ojalá haya navegación y se hagan diferencias en la carera y haya días de estos que marquen la carrera, porque es una incógnita».

El objetivo: tomar la salida

Después de su particular calvario, y a pesar de ser 12ª el pasado enero, Sanz no se marca grandes metas a partir del 7 de enero. La catalana cree que es una incógnita cómo estará en las primeras etapas y baja su perfil en la general.

«Estar es un gran objetivo, creo. Y después, tocará afrontar la carrera un poco diferente, intentar disfrutarla más que otros años y ver cómo estoy, que es una incógnita», dice. «No puedo pretender llegar a un buen nivel estando tres meses parada y no por una lesión, sino estando enferma, que es mucho peor. Además, no estoy al 100% todavía. Habrá que tomárselo con filosofía».

«El año pasado realmente estaba muy bien, muy fuerte y a pesar de eso sufrí, Imagínate este año, sí que estoy mentalizada para sufrir mucho y pasarlo mal. Seguramente este ha sido el peor momento de mi carrera deportiva, sí. Peor que las lesiones, que cuando me quedé sin equipo, seguramente ha sido el momento más difícil», confiesa.

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