El Mundial femenino de Brasil 2027 es un «premio» para Sudamérica, que va dejando atrás años de «discriminación» de las mujeres en el fútbol en la región, dice a la AFP el entrenador de la selección local, Arthur Elias.
Brasil, donde el fútbol femenino estuvo vetado por ley entre 1941 y 1979, se convertirá en el primer país sudamericano que alberga la cita.
En una entrevista, el laureado técnico, de 44 años, mostró confianza en el nivel de la Canarinha.
Brasil nunca ha alzado la Copa del Mundo femenina, en contraste con la colección de cinco títulos en la masculina.
A continuación extractos de la entrevista, editados para mejor comprensión.
Pregunta: ¿Qué significa para Brasil y toda Sudamérica ser sede del Mundial femenino?
Respuesta: «Es un premio para un continente apasionado por el fútbol, pero que por mucho tiempo discriminó y apartó a las mujeres.
De unos años para acá hay mayor inversión y muchas acciones se han llevado a cabo en Brasil, con los clubes y la CBF (Confederación Brasileña de Fútbol) organizando campeonatos de nivel cada vez mayor. Estoy seguro de que vamos a tener un gran torneo dentro y fuera de la cancha».
P: ¿Se han recortado diferencias entre Brasil y potencias del fútbol femenino como Estados Unidos y países europeos como Alemania?
R: «En términos de competiciones de alto nivel, nos hemos acercado. Sin embargo, cuando hablamos de desarrollo, que implica dar mayores oportunidades a niñas para recibir un entrenamiento adecuado en clubes a temprana edad, todavía estamos rezagados. Creo que el Mundial puede acelerar este desarrollo».
P: ¿Es un impulso?
R: «Sí, un impulso para realmente aproximarnos, aunque no queremos copiar a nadie. Queremos jugar al fútbol a nuestra manera, Brasil sabe muy bien cómo jugar, y hoy la selección nacional tiene una identidad y queremos mantenerla».





