Morgan Brian, la estrella inesperada

La selección estadounidense que conquistó la última edición de la Copa Mundial Femenina de la FIFA™ tenía en sus filas a numerosas figuras de renombre. Sin embargo, una de sus integrantes más destacadas no acaparó ningún titular, la mediocampista Morgan Brian. A sus 22 años, Brian fue la titular más joven de las Barras y Estrellas en su ya histórica victoria ante Japón en la final de Canadá 2015, pero su buen hacer disipó por completo cualquier duda existente en cuanto a su relativa falta de experiencia.
Su excelente rendimiento como volante de contención, una posición importantísima en el fútbol actual, permitió a la mediocampista Carli Lloyd (ganadora del Balón de Oro adidas) jugar un poco más adelantada en los tres últimos encuentros, un cambio que, a decir de muchos entendidos, fue determinante para que Estados Unidos se alzara con el trofeo.
Con todo, Brian es la primera en admitir que su presencia en el once inicial en los tres últimos partidos fue fruto de la casualidad, y se debió simplemente a que Megan Rapinoe y Lauren Holiday estaban sancionadas. Y pese a que no es su demarcación natural, nuestra protagonista demostró sus enormes proezas técnicas y su pericia en su nuevo rol. Además, su presencia coincidió con una mejora sustancial en la campaña de las estadounidenses, que hasta los cuartos de final no dieron lo mejor de sí mismas. Lloyd comenzó a partir de ahí a anotar goles cruciales y el equipo se puso en el buen camino hacia su tercera corona mundial.
Experiencia surrealista
Aun así, seis semanas después de ceñirse los laureles en Canadá, Brian sigue sin hacerse a la idea de la magnitud de lo conseguido en Vancouver aquella nublada tarde de julio. «No creo que lo asuma nunca», explicó a FIFA.com. «Hemos estado muy ocupadas desde la final de la Copa Mundial, con cantidad de compromisos con la prensa y el regreso a nuestros clubes. Ha sido una locura y no he tenido tiempo de pensar en ello».Morgan Brian, la estrella inesperada
«La Copa Mundial es como una montaña rusa de emociones por los partidos, la presión y las expectativas creadas. Pero también fue muy divertido y logramos que la historia tuviese final feliz. Ganar una Copa Mundial requiere mucha preparación, si bien fue un magnífico mes de fútbol y, echando la vista atrás, fue un viaje maravilloso», comentó.
Bajo la batuta de Jill Ellis la formación se ha mantenido casi fija, pocas jugadoras jóvenes han tenido la oportunidad de acceder a la titularidad de manera regular, así que no sorprende que a Brian, la benjamina de las Barras y Estrellas en Canadá, le esté costando asimilar su papel protagonista en la ronda eliminatoria del certamen. «Para nada esperaba que sucediese así», añadió la mediocampista, nacida en Georgia. «Durante todo el año estuve entrando y saliendo del once inicial. En vísperas de la Copa Mundial jugaba en cualquier puesto que podía e intentaba ser buena compañera, bien como titular, o como suplente o aunque no jugase en absoluto. De no ser por las sanciones, no creo que hubiese estado en la alineación».
«El de medio defensivo fue para mí un papel muy distinto. La única vez que he desempeñado las funciones de mediocampista de contención ha sido con la selección. Siempre he sido mediapunta en prácticamente todos los conjuntos por los que he pasado. Pero cuando llegué a la selección, a los 20 años, ya había un montón de volantes ofensivos, así que Jill Ellis me dijo que ese puesto estaba vacante y que si podía aprender a jugar ahí, tendría muchas posibilidades de ser titular. Tuve que practicar y adaptarme. Tuve que pisar el freno muchas veces para no irme hacia arriba y encontré la manera de mejorar mi juego en distintos aspectos para amoldarme a esa posición», explicó la jugadora del Houston Dash.
Vivir un sueño
Dada su edad, Brian no recuerda mucho de la famosa final de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 1999, el último triunfo de Estados Unidos hasta Canadá 2015. «No recuerdo ver a la generación del 99 ganar la Copa Mundial, pero sí tener un montón de pósters suyos en la pared. Solo tenía seis años, así que no me acuerdo exactamente de los detalles, no obstante, recuerdo lo que sucedió después, las celebraciones, y eso es lo que me enganchó. Desde que las vi conseguirlo, quise llegar igual de lejos».
Si hacer realidad una fantasía de la infancia ya fue de por sí bastante increíble, qué decir de la multitudinaria bienvenida que les esperaba en las calles de Nueva York. Días después de alzar el trofeo en Vancouver, las Barras y Estrellas se convirtieron en el primer equipo femenino agasajado por todo lo alto en la Gran Manzana.
«La cabalgata en Nueva York fue probablemente lo más extraordinario que nos ha sucedido en la vida a todas las integrantes del equipo», apuntó Brian con una sonrisa. «Todas estábamos atónitas. Había tanta gente, fue algo insólito. Fue un gran día para todas. Se notaba el efecto que habíamos tenido en el país desde lo de Canadá».
Su imagen adorna ahora sin duda las paredes de infinidad de futbolistas en ciernes a lo largo y ancho de Estados Unidos, al igual que le sucedió a ella en su día con Mia Hamm y compañía.

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