Los peligros del fútbol, la excusa para las mujeres en Brasil

Aunque varios médicos, expertos y políticos de esa época reconocieron los beneficios del deporte en las mujeres, los efectos del fútbol eran una cuestión de debate.
Hollanda Loyola, el director de una revista de deportes de la época, sostuvo que el deporte les enseñaría “iniciativa, solidaridad y disciplina”. Sin embargo, expresó que también podría causar “defectos morfológicos”, “un desarrollo excesivo de las piernas”, y “daño en ciertos órganos reproductivos”.
Algunos doctores fueron aún más allá describiendo lo que ellos decían eran las consecuencias del fútbol en las mujeres. El deporte causaba “rodillas deformes” y las musculaba demasiado. También perturbaba la armonía femenina.
El argumento más popular era que los continuados golpes de la pelota podrían dañarles el útero y causar infertilidad. También se decía que podrían desarrollar cáncer, y esto fue inquietante para el gobierno, que veía la reproducción como esencial para asegurar el futuro del país.
Todo lo malo llega a su fin
A pesar de la implementación de la nueva ley, el fútbol femenino no dejó de existir en Brasil. Las mujeres seguían jugando. En algunos caso, formaban equipos y jugaban partidos. Pero estos actos de rebeldía fueron parados por las autoridades en cuanto las mujeres ganaban notoriedad.
La prohibición duró casi cuarenta años. Fue anulada en 1979 en un época de liberalización y democratización en Brasil en los últimos años de la dictadura militar. La pelea fue liderada por las feministas del país, que cuestionaron los supuestos efectos del fútbol en sus cuerpos. Ganaron la pelea, y el derecho a jugar otra vez.
Hoy en día, las mujeres han regresado a los campos de fútbol del país. Sin embargo, aunque han pasado más de cuarenta años desde que se levantó la prohibición, todavía existen barreras para las mujeres en el deporte.
En comparación con los hombres, las mujeres no tienen las mismas oportunidades de patrocinio, apoyo y atención de los medios. Un ejemplo en concreto es el antiguo club Santos, el club para el que jugó Pelé, que tenía dos equipos, el de hombres y de mujeres. Ellas no podían usar ni los campos, ni los autobuses, ni el estadio de los hombres.
Incluso Marta, considerada una de la mejores jugadoras del mundo, no ha podido jugar mucho a nivel profesional en Brasil. No existe la estructura para que lo haga. Así que juega para otros países como Suecia y Estados Unidos.
Con respeto al fútbol femenino en su país, la brasileña admite, en una entrevista con CNN, que el fútbol se considera un deporte masculino, aunque las personas aceptan que las mujeres también pueden jugar.
“Los hombres piensan que las mujeres son muy frágiles o no tienen la habilidad o no son lo suficientemente fuertes para realizar ciertos tipos de actividades. Eso ya no existe. Las mujeres han demostrado que son capaces en todos los sentidos, mejor que los hombres muchas veces, pero es la (mentalidad) del macho”.
Al final, las mujeres de Brasil han ganado la batalla, pero todavía les queda un largo camino por recorrer. No están solas. Mujeres a nivel mundial siguen luchando para poder tener los mismos derechos y privilegios que tienen los hombres en el campo. En algunos países de Oriente Medio y África, siguen sin poder jugar.
Si todavía tienes dudas sobre la desigualdad en este deporte, mira los números. En 2013, Marta ganó $190,000 jugando para el club Tyresoe en Suecia. Estrellas como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo ganan lo mismo en una semana.

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