El fútbol femenino experimenta un empujón trascendental cada cuatro años. La celebración de una Copa Mundial Femenina de la FIFA no sólo brinda a las atletas la oportunidad de competir por el trofeo supremo, sino que también sirve de escenario para dar a conocer de forma masiva este deporte y servir así de inspiración a las aficionadas.
El éxito no sólo se mide en términos de venta de entradas y audiencia televisiva. La competición deja otro tipo de beneficioso legado. En algunos lugares del planeta la huella es más profunda y evidente que en otros. El fenomenal avance de Japón en Alemania 2011 puso el fútbol femenino en el mapa en aquel país. Las jugadoras gozaron de niveles de popularidad inéditos hasta entonces para cualquier atleta femenina, y la asistencia a los estadios experimentó un auge sin precedentes.
La Copa Mundial Femenina también ha impulsado competiones nacionales. Por ejemplo, la WSL inglesa y la NWSL estadounidense se relanzaron en torno a Alemania 2011, y la W-League australiana tras China 2007.
Al igual que ediciones anteriores, Canadá 2015 fue un éxito en muchos aspectos. Se alcanzaron cifras enormes de a espectadores, audiencia televisiva y presencia en las redes sociales. Además, el conjunto anfitrión sumó más público que cualquier selección canadiense de cualquier otro deporte, masculina o femenina. A los cinco choques que disputó durante el torneo acudieron una media de 48.380 personas, y cuatro de los seis estadios establecieron plusmarcas provinciales de aforo en partidos internacionales de fútbol.
Gran impacto global
Tres meses después de la final disputada en Vancouver descubrimos nuevos impactos de la gran fiesta del fútbol femenino.
La trayectoria de Inglaterra hasta la medalla de bronce en Canadá 2015 impulsó el interés televisivo y mediático a cotas casi inimaginables en Gran Bretaña. De regreso a casa, la afluencia a los estadios subió un 83% el primer fin de semana, y un 25% desde entonces.
En Japón, el excelente rendimiento del combinado nacional también ha tenido consecuencias. Aunque perdieron el título ante Estados Unidos, llegar a la final fue igualmente histórico para las Nadeshiko: su tercera final de un gran torneo en cuatro años. Desde Canadá 2015, la venta de entradas en la Nadeshiko League ha crecido casi un 50%.
Hablamos de un país famoso por su planificación a largo plazo, que no tiene ninguna intención de dormirse en los laureles. En 2007, la Asociación Japonesa de Fútbol (AJF) puso en marcha la iniciativa «Nadeshiko Vision», que establecía algunas metas verdaderamente ambiciosas. Además del éxito de la selección, uno de los objetivos originales era que la cifra de participación superase las 300.000 mujeres. La estadística más actual afirma que son 385.000 las mujeres y niñas que toman parte en competiciones y eventos auspiciados por la AJF.
Tras la consecución de tan altas metas, la AJF sigue siendo ambiciosa y relanza el programa «Nadeshiko Vision», esta vez con objetivos aún más elevados para el fútbol base y de los combinados nacionales juveniles y absoluto.
Auge en Estados Unidos
El fútbol femenino tiene un gran arraigo en Estados Unidos, pero el triunfo de las Barras y Estrellas amplió aún más el interés público y marcó nuevos hitos. La selección campeona del mundo fue la primera formación deportiva femenina que desfiló con todos los honores por las grandes avenidas de Nueva York, y esta misma semana sus integrantes fueron recibidas en la Casa Blanca por el presidente Barack Obama.
La alta presencia mediática se complementa con excelentes cifras de afluencia. En los últimos meses, Estados Unidos ha establecido varios récords de asistencia en sus duelos en casa. El impacto también ha sido significativo en la liga nacional, y debe mucho a Canadá 2015, puesto que en el torneo participaron 57 jugadoras de la NWSL de 11 países distintos. El final de la temporada arrojó unos números impresionantes: 18 de los 44 encuentros colgaron el cartel de no hay billetes; y la media de público subió un 29% desde la final del mundial, lo que contribuyó a que la presente campaña de la NWSL alcanzara una nueva plusmarca de 5.046 espectadores por partido.
La semana pasada, la National Women’s Soccer League (NWSL) admitió a un décimo club en sus filas, lo que indica que todo va viento en popa luego de un par de arranques en falso en las dos últimas décadas. «Todo apunta a que esta oportunidad tiene más profundidad e impacto que si se tratara de algo aislado», declaró Jeff Plush, comisionado de la NWSL.
El reto ahora es mantener el empuje a nivel global hasta la Copa Mundial Femenina de la FIFA Francia 2019 y más allá.





