Laia Sanz, la princesa de hierro

Hay un antes y un después en el mundo del motociclismo español y en el Dakar, en el que Laia Sanz ha alcanzado la novena posición de la general.
Un lugar, un número, un hito que solo lleva su nombre. Ninguna mujer había alcanzado tan privilegiada atalaya en una competición tan dura como el Dakar. Para la historia, la décima plaza de la francesa Christine Martin en 1981.
Por eso, Sanz no encontraba problemas en sonreír a pesar del barro que cubría su rostro. Porque todo su esfuerzo ha encontrado un sueño que ya puede tocar y saborear. “Cuando he llegado a la meta me he abrazado a mi gente y no he podido evitar soltar alguna lagrimilla. Las emociones son muy intensas cuando llegas al final de una prueba tan dura y el resultado hace que lo sean aún más”, confesaba, orgullosa porque han sido años de preparación, de madrugones, de esfuerzos continuos, de barreras superadas, de luchar por una moto mejor, la que se merecen sus objetivos conquistados.Laia
“Ha sido clave tener dos carreras de preparación y haber tenido suerte porque solo me he caído una vez”, agregó. Ya había dejado su impronta de campeona al finalizar la octava etapa en quinto lugar. “Ha sido un rally duro en el que han pasado muchas cosas y en el que todos hemos sufrido mucho hasta el final. Me hubiera gustado acabar octava, pero el Dakar tiene sorpresas hasta el último instante. Terminar novena es un resultado increíble”, analizó antes de admitir que no iba a agarrar la moto en un mes.

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