“Pese a que este tratamiento hormonal me hizo sentirme enferma de forma constante, la IAAF quiere ahora imponer un grado todavía más elevado sin conocer eventuales efectos secundarios”, denuncia Semenya.
“No autorizaré a la IAAF a que me utilice y utilice mi cuerpo una vez más”, afirma.
Tras el comunicado de Semenya, la IAAF reaccionó con otro texto.
“Que los argumentos de todas las partes, así como las conclusiones detalladas del TAS sean hechas públicas va a favorecer la comprensión de este complejo asunto”, respondió la IAAF en su comunicado.
Esto va a “demostrar la necesidad de resolver las disputas entre el derecho de cada individuo a elegir su género, lo que la IAAF protege y respeta enteramente, y la necesidad para el deporte de crear y defender una categoría femenina protegida, accesible sobre criterios biológicos y no según su identidad de género”, añade la federación.
Tras ver rechazado su recurso por parte del TAS el 1 de mayo, Caster Semenya apeló después al Tribunal Federal Suizo, que suspendió de forma “super provisional” la aplicación del reglamento para Caster Semenya.
El Tribunal decidirá el mantenimiento o no de la suspensión del reglamento tras haber escuchado los argumentos de la IAAF antes de juzgar el caso.





