Toronto, Canadá. Con la humildad que tiene la gente de pueblo, la mexicana Guadalupe González pide perdón por haber caminado hasta el desmayo para ganar oro en los Panamericanos, pero asegura que lo volverá a hacer, si a cambio gana una medalla en los Mundiales de Atletismo de China.
«Pido una disculpa, no debí arriesgarme a terminar en esas condiciones, pero lo volveré a hacer el mes que viene si eso representa una medalla para México en los Mundiales contra las ‘jefas’ de la caminata», dijo.
González fue la heroína de la caminata de 20 kilómetros de los Juegos Panamericanos de Toronto al ganar con récord de 1h 29:24 y protagonizar un final de película mexicana al derrumbarse en la meta con una deshidratación severa.
«No estaba previsto desmayarme, en los últimos metros ya no sentí nada, ni siquiera me di cuenta de la dónde era la meta. Llegué con una especie de piloto automático y eso no estuvo bien porque asusté a quienes me quieren», asegura la competidora que con menos de tres años en la caminata ya es la mejor de América.
‘Lupe’ González tiene una de las historias más bonitas del deporte mexicano. Hace unos años era una boxeadora de peso mínimo con velocidad de gata; pegaba poco porque pesaba 44 kilos y sus rivales eran de 48, pero sobrevivía con sus reflejos hasta que debió irse porque no subía de peso.
«Entonces empecé a correr, me lesioné la rodilla y un médico me dijo que si seguía un día me iban a cortar la pierna; encontré a un doctor que me sugirió fortalecer los músculos y así comencé a caminar. Al principio no me gustaba eso de estar meneando la cintura y que la gente se burlara, pero me quedé», asegura.
Este año implantó marca mexicana de 1h 28:48 y ganó la Copa Panamericana de Arica, Chile, sin embargo aún no se acostumbra a los periodistas y en la zona de entrevistas los atiende parada un metro detrás de la barra de contención. Al contestar parece tensa, aunque luego se decide a contar cosas.
«Antes me gustaba correr, ahora no porque mi entrenador, Juan Hernández, me lleva al Nevado de Toluca y me hace subir y bajar durante tres horas; eso me ayuda, pero no es mi fiesta», revela.
Según algunos entrenadores, si González fue capaz de bajar de hora y media en condiciones de mucho calor y humedad en una competencia sin oposición, está lista para bajar de 1h 27 en un circuito rápido con buen clima y rivales veloces.
«Ojalá pase eso, espero probarme en los Mundiales de China en agosto y ver cómo estoy y qué falta para acercarme a las jefas», insiste.





