Las mujeres al frente de equipos profesionales

“Algunos creen que existen dos diferentes tipos de personas: los seres humanos y las mujeres” dijo alguna vez Georgia Frontiere, quien fuera dueña del equipo de los Rams en la NFL por casi 30 años. En 1979, tras la muerte de su esposo, heredó una parte mayoritaria del equipo, y desde entonces se mantuvo al frente de este. Fue ella quien mudó al club de Los Angeles a su actual sede, San Luis.
El caso de Frontiere no es único, pero sí uno de los pocos en los cuales una mujer es dueña de un equipo deportivo profesional. En buena parte, se trata de hijas o esposas que heredan al equipo y muy pocos en los cuales son ellas quienes se han acercado directamente al negocio del deporte. Sin importar la razón, se necesita mucho valor para ingresar en un área en la que se ven pocas mujeres y que, sin duda, atrae la atención -y la crítica- de los medios.
México también tiene un caso y es en fútbol. Se trata de Alejandra de la Vega, quien proviene de una familia de empresarios, la cual fue dueña de las Cobras de Ciudad Juárez, equipo de primera división que desapareció en 2005. Alejandra de la Vega junto con su padre y otros asociados decidieron regresar el fútbol a Ciudad Juárez, creando al equipo Bravos, que debutó en segunda división en 2015. De la Vega es presidenta del equipo, el cual ya consiguió el boleto para jugar por ascender a la primera división. Pero más allá del éxito deportivo, se siente orgullosa del trabajo que ha hecho el equipo para disminuir la violencia y la inseguridad de la que ha sido víctima esta ciudad.Las mujeres al frente de equipos profesionales
En Inglaterra, Delia Smith, estrella de un programa de cocina en la televisión británica, decidió usar parte de sus ganancias para acercarse a otra de sus pasiones: el equipo de fútbol Norwich City. Ella y su esposo son copropietarios mayoritarios, pero Smith incluso fungió como directora del equipo por 5 años, y gracias a su dinero como celebridad, pudo salvar al equipo de la bancarrota. En 2015, el Norwich City logró ascender a la Liga Premier. Nada puede tener mejor sabor que eso.
En 1983, Virginia Halas McCaskey heredó a los Chicago Bears tras la muerte de su padre. Desde entonces, ella se ha encargado del equipo. Quienes la conocen afirman que ama al equipo tanto como a su familia, y “sabe bien del juego”, como diría uno de sus once hijos. Incluso, en 1999 removió a su hijo mayor de la presidencia de los Bears debido a los malos resultados. Con más de 90 años de edad y más de treinta años de carrera, se le conoce como “La primera dama de la NFL”.
La primera mujer dueña de un equipo de la NFL fue Violet Bidwill Wolfner, quien heredó de su difunto esposo a los Cardenales de Chicago en 1947. Años después los mudó a San Luis y se mantuvo al frente del equipo hasta su muerte en 1962. La primera mujer en Estados Unidos en comprar una franquicia de un equipo deportivo profesional en ligas mayores fue Joan Payson, quien en 1957 fue la cofundadora y dueña mayoritaria de los Mets de Nueva York.
Un caso bien recordado en el béisbol es el de Marge Schott, quien compró la franquicia de los Rojos de Cincinnati en 1984. Se trata sin duda de una de las personas más polémicas en las ligas mayores por sus comentarios discriminatorios y políticamente incorrectos. Estos hechos le valieron un castigo de dos años en las grandes ligas y, finalmente, vendió al equipo en 1999. Fue sin duda una “mujer de su tiempo”, y a pesar de sus excentricidades, fue querida por muchos -y detestada por más- en su natal Cincinnati.
Un caso que causa inspiración es el de Sheila Johnson, quien es la primera mujer afroamericana billonaria en los Estados Unidos, así como la primera también en ser dueña -o asociada- de tres equipos profesionales: las Washington Mystics de la WNBA de las cuales es dueña mayoritaria, así como del equipo de hockey Washington Capitals y los Washington Wizards de la NBA.
Son más -aunque no muchos más- los casos de mujeres empresarias que han incursionado y ganado un lugar en este territorio que parece dominado por los hombres. Si bien las mujeres están participando cada vez más en las canchas ya sea como jugadoras, árbitras, entrenadoras, etc., en lo que refiere a propietarias, el número aún es muy bajo. Un reflejo, quizá, de que la economía y los negocios todavía están en manos masculinas, y que queda mucho por hacer en términos de igualdad y empoderamiento.

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