Lo que comenzó como una manera para que Armando Cordero pudiese pasar más tiempo con sus hijos ha evolucionado en un trabajo a tiempo completo como director técnico del programa de fútbol femenino de una de las universidades más antiguas y prestigiosas del mundo.
Cordero, natural de Mayagüez, se mudó a Europa junto con su familia hace 13 años atrás debido a una asignación (posting) durante su carrera militar y, desde el 2002, han estado radicados en Alconbury, sede de la base de la Real Fuerza Aérea inglesa que, actualmente, sirve de base para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Pero en poco menos de siete años, el ex atleta de los 100 y 200 metros ha crecido por las categorías inferiores del fútbol británico hasta el sol de hoy, cuando funge como director técnico del equipo femenino División III de la Universidad de Cambridge.
“Desde hace muchos años me visualizaba como coach, pero nunca pensé que sería en el fútbol, pues mis deportes eran el atletismo (fue becado en el Recinto Universitario de Mayagüez) y el football americano. Siempre fue un sueño mío porque estudié educación física. Todo esto comenzó con mi deseo de pasar más tiempo con mis hijos que habían comenzado a jugar fútbol y baloncesto”, indicó Cordero en entrevista telefónica con este medio.
Por ende, Cordero decidió obtener una certificación como entrenador Nivel I de la Asociación Británica de Fútbol, y luego de ese primer paso, su carrera como técnico ascendió de manera vertiginosa. Cordero llevó, en el 2013, al equipo femenino de la base aérea (Lady Dragons de Alconbury) al campeonato División III y el ascenso a División II, donde llegaron hasta la ronda semifinal. Como si fuera poco, Cordero también fue contratado como entrenador en la academia de desarrollo del Corby Town F.C.
“Comencé trabajando como entrenador en equipos locales y en diferentes categorías, desde infantiles (seis años) hasta adultos. Me gustó y entonces trabajé para obtener la certificación Nivel II”, añadió Cordero.
Al ser miembro de la Asociación Británica de Fútbol, Cordero estaba al tanto de todas las solicitudes que llegaban para contratar directores técnicos, y la que más le llamó la atención fue el aviso que publicó el departamento atlético de la Universidad de Cambridge en busca de un entrenador para su onceno femenino.
“Al principio dije que muchos entrenadores solicitarían el puesto y lo pensé (someter mi resumé), no porque dudara de mi capacidad, sino porque era un brinco bien grande, pero luego de hablarlo con mi familia y con toda la experiencia que adquirí, decidí someter mi resumé para ver qué sucedía, pues lo peor que podía pasar era que no me contestaran”, recordó Cordero.
Y cuatro días después de enviar el correo electrónico, eso fue precisamente lo que ocurrió. Pero en el quinto día el entrenador boricua se llevó, quizás, la sorpresa más grande de su carrera como técnico de fútbol.
“Recuerdo que llegué a la casa luego de la primera práctica con Corby Town me sorprendió ver un correo electrónico de la universidad expresándome que estaban impresionados con mi resumé y que era uno de los candidatos para el puesto. Fue una sorpresa grande que quisieran hablar conmigo. Les dije que estaba interesado y todo cuadró con mis compromisos con la academia y mi trabajo. Entonces el Director Atlético de la universidad avaló mi nombramiento”, relató Cordero.
Una vez los estudiantes regresaron del receso de verano, Cordero se reunió con ambas capitanas del equipo, quienes le expresaron estar sumamente emocionadas por su experiencia y el estilo de juego que promulga.
“Se dio una dinámica muy buena con las jugadoras y estaban emocionadas porque utilizo un estilo de juego agresivo; defensivo, pero con contraataques rápidos, que era lo que ellas querían. Empezamos la primera semana de octubre y, entrando a la segunda mitad de la temporada (20 de enero) el equipo está tercero y luchando el segundo lugar”, indicó Cordero.
Su trabajo no ha pasado desapercibido, pues el onceno masculino le ha dejado saber que están impresionados con su trabajo y, en especial, su director técnico, que labora con un equipo profesional.
“Me dije que si lo iba a hacer, lo iba a hacer bien. Por eso me certifiqué y, en siete años y medio, he pasado por prácticamente todas las categorías y llegué al nivel universitario, que siempre fue una de mis metas. Espero que, con el favor de Dios, esto me siga abriendo puertas. Me ha ido muy bien y cuando miro eso pienso en que vine de Puerto Rico y coseché todos esos triunfos. Aunque son logros individuales, para mí es como poner el nombre de Puerto Rico en alto”, subrayó Cordero.





