Onguéné, entre padre falso y talento verdadero

“Gabrielle Aboudi Onguéné es hija de Jean Manga Onguéné, exjugador y seleccionador de Camerún”. La información es prácticamente oficial y puede ser confirmada fácilmente en numerosas páginas de Internet, incluidas las más célebres enciclopedias en línea… Utilizando estas valiosas indicaciones, FIFA.com fue al encuentro de la centrocampista camerunesa, que hizo honor a su apellido contra Ecuador y Japón. Todo estaba ya listo incluso para organizar una entrevista con Jean Manga y que cantase las alabanzas de su hija…
“Pero, ¿de qué me habla?”, responde Gabrielle, con una pizca de enfado, cuando le mencionamos el orgullo que debe sentir su progenitor al verla representar a Camerún en la primera Copa Mundial Femenina de la FIFA™ de su historia. “¡No es mi padre!”
Los instantes que siguieron pueden imaginarse… Excusas zalameras y explicaciones confusas por un lado, y carcajadas y perdón inmediato del otro. Pero la ambigüedad de la situación enseguida se despeja y se transforma en un humor excelente durante el resto de la entrevista. Todas nuestras disculpas pues al señor Clément Onguéné, verdadero padre de Gabrielle, que, para colmo de la ironía, ¡tenía una foto de Jean Manga colgada en el salón de su casa! “Aunque sí puedo decir que es como un padre. Es el padre de todos los jugadores por lo que hizo por el fútbol camerunés”, añade Gabrielle, más divertida que molesta por esta confusión.
Fuga y éxito
Y también está en una situación idónea para perdonar los errores, ya que reconoce de buen grado haberlos cometido en el pasado, sobre todo cuando daba sus primeros pasos en el deporte rey. “Jugaba con los chicos del barrio, cuando un señor, Ibrahim, ya fallecido, se fijó en mí y me llevó por primera vez a jugar en un club de chicas”, cuenta, recordando sus inicios en el Ngondi Nkam de Yabassi, en Douala. “Cuando fui, vi que había que esforzarse, con talleres, ejercicios… Para mí, el fútbol se limitaba a llegar, ponerse las botas y jugar. En mi barrio, nadie me decía lo que tenía que hacer. Me escapé después de una semana de entrenamientos”.Onguene
Pero todo el mundo comete errores, y el señor Ibrahim no se rindió. Fue de nuevo al encuentro de la muchacha y la convenció para participar en un torneo, en el que llamó la atención del Canon de Yaundé, uno de los grandes del país. Apenas un año más tarde, ¡era convocada por la selección! “En aquella época no se hablaba del equipo femenino”, recuerda, nueve años después de su estreno como internacional. “Para mí el fútbol era jugar con los chicos. Así que me pareció fácil cuando empecé a hacerlo con chicas. Me di cuenta de que tenía talento, pero hasta entonces no lo había explotado. Empecé a divertirme con los entrenamientos, y me motivé de verdad”.
Hasta tal punto que, con el impulso de Onguéné, las Leonas Indomables están realizando progresos constantes. Camerún quedó cuarta en el Campeonato Africano Femenino de 2010, tercera en 2012 y segunda en 2014, y ya se ha fijado un objetivo claro para la edición de 2016. “¡Tenemos que ganar este trofeo!”, anuncia la jugadora del Louves de Minproff, que considera que no están a tanta distancia de Nigeria, el rival que tanto les ha hecho sufrir en las competiciones continentales. “No creo que haya una gran diferencia. Pero en un partido hay errores que cuestan caros y por desgracia somos nosotras quienes cometemos más…”
Derecho al error
Lo importante es saber corregirlos. Gabrielle lo aprendió en el Torneo Olímpico de Fútbol Femenino Londres 2012, en el que Camerún participaba por primera vez. A pesar de sufrir tres derrotas en otros tantos partidos, y marcar únicamente un gol —obra de Onguéné—, para las camerunesas no supuso ninguna decepción. “Fue nuestro primer gran torneo. Todo iba tan rápido que por momentos estábamos algo perdidas”, admite. “También recibimos muchos goles, pero mentalmente nos sentimos orgullosas de nosotras, porque si no nos clasificamos para este tipo de competiciones nunca sabremos qué esperar. Ahora, en el Mundial, ya sabemos que no hay que cometer ciertos errores que nos costaron caros en 2012”.
Así, Camerún endosó seis goles a Ecuador (6-0), uno de ellos de Onguéné, y puso en muchos apuros a la selección japonesa, vigente campeona (2-1). “El nivel de la liga nacional no es lo bastante alto como para preparar un Mundial. Así que hace falta que cada una, personalmente, intente reequilibrarlo”, explica la jugadora. “Entrenarse con nuestros clubes no basta. Así que yo me marqué sesiones de entrenamiento suplementarias y trabajé con equipos masculinos para acostumbrarme a un nivel más elevado y poder medirme con los mejores equipos del mundo”.
Y el trabajo estuvo a punto de dar sus frutos frente a las campeones del mundo niponas. Sin embargo, dos faltas de concentración al principio del partido impidieron a Camerún llevarse una victoria que habría acercado la clasificación para octavos de final. Por eso, antes de jugar contra Suiza este 16 de junio, Gabrielle Onguéné sabe que, por una vez, no tendrá derecho a cometer errores.

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