En España mandan a una juez de línea a limpiar

Las ofensas a las mujeres en el fútbol masculino parecen tomar un rimto abitual. El último caso que ha quedado casi impune ha sido el de Yasmina Mohand, asistente del comité arbitral de Melilla. «Niña vete a tu casa a limpiar cacharros, qué tú no sirves para esto, y cásate», fue lo que tuvo que aguantar la colegiada en el descanso de un encuentro de Primera Autonómica en la ciudad autónoma, que enfrentó a la Peña Barcelonista con el Sporting Club Constitución en el estadio de La Espiguera.
Tras ser expulsado en el descanso el jugador número 11, Mohamedi Omar Tahar, no cesó de proferir faltas de respeto desde la grada. Se dedicó a protestar las decisiones de la asistente, según refleja el acta: «¿Por qué me expulsas?» o «Pita una». Más allá de las reclamaciones por la actuación arbitral el jugador del Sporting Constitución se mofó en términos sexistas y totalmente fuera de lugar: «Quítame la expulsión, que esta noche te voy a invitar a cenar».Jueza
Sin tener en cuenta la cuenta de la cena que no se llegó a producir, el precio que ha tenido que pagar el 11 del equipo melillense está a la altura de lo que cobró la asistente por ese encuentro. Mohamedi ha sido castigado con tres partidos de sanción y una multa de 18 euros «Por cometer actos de desconsideración y menosprecio».
Se da la circunstancia de que llueve sobre mojado en la escasa contundencia con la que se castigan los insultos sexistas en el fútbol español. Hace apenas dos meses, un episodio similar que aconteció en la Segunda Andaluza fue castigado con 50 euros. Entonces, el sindicato de Árbitros de Fútbol de España se manifestó contra lo que consideraban «una burla» hacia la figura de Laura Jiménez, la asistente que tuvo que escuchar de un jugador y parte del público improperios del tamaño de «ojalá Franco levantara la cabeza y os mandara a vuestro sitio» o «los únicos palos que puedes agarrar son los de fregonas y p…».
No sólo en España
Este tipo de violencia verbal no es exclusivo de España. Este mismo año se vivió un episodio en la NBA con Chris Paul que tuvo que pagar 25.000 dólares por dirigirse a una árbitro con un «esto no es para ti», después de haber sido sancionado con una técnica.
También con severidad se ataja este tipo de asuntos en el Reino Unido, donde un directivo del Northumberland fue suspendido cuatro meses por decir el año pasado que las «mujeres tienen que estar en la cocina y no en el campo» en referencia a la actuación de una árbitro.

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