«El fútbol es solo para hombres». Este cliché, que inundaba hasta hace poco los vestuarios, las gradas y las tertulias de medio mundo, está desapareciendo del planeta fútbol. El machismo está abandonando, poco a poco, el deporte rey.
Al auge del fútbol femenino se han unido muchas mujeres que se han metido de lleno en la titánica tarea de gobernar clubes. María Victoria Pavón e Isabel Tarragó dirigen en Segunda, en España, los destinos del Leganés y del Llagostera, respectivamente. Un campo en el que Teresa Rivero, que capitaneó al Rayo Vallecano durante años, fue una de las pioneras. Sin embargo, al cruzar el charco, en Sudamérica, este espacio está aún reservado a los hombres. Aunque con una notable excepción: Susana Cuba es la presidenta de uno de los clubes más importantes de Perú.
Alianza Lima es un gigante de 114 años. Sin embargo, las deudas, en su mayoría con Hacienda, obligaron a uno de los grandes de Perú (22 ligas) a someterse a un procedimiento concursal. La empresa Alba Consult, que se encarga de su auditoría, reestructuración y gestión, puso como cabeza visible a Susana Cuba. Aficionada al fútbol y jugadora universitaria en Lima en su juventud, nunca se imaginó que dirigiría a uno de los equipos más populares de su país. «Es un reto inmenso, sumergirme en un mundo en el que las cosas van al revés. El fútbol siempre me ha gustado. Antes lo practicaba y veía de manera lúdica y ahora no. Me pierdo muchas cosas y eso me da pena», confiesa Cuba, toda una celebridad en el país sudamericano.
Paseando por la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, donde Alianza ha realizado, de la mano de Startegik, por tercer año consecutivo su pretemporada entre Madrid y La Manga (Murcia), la presidenta peruana no para de saludar a los aficionados blanquiazules: «Venimos a España porque las infraestructuras son inmejorables, el nivel es muy alto y nos sirve para potenciar la marca. Hay muchos peruanos aquí y estrechamos lazos con ellos».
Poco amante de las cámaras, Cuba sonríe escuchando a los hinchas que han venido de todos los puntos de España, e incluso de Italia, a ver a sus futbolistas. De apariencia sobria pero accesible, no rehuye su responsabilidad. «Lo primero era estabilizar la economía del club. Poner al día a los jugadores y conocer nuestras posibilidades. Tomamos medidas drásticas pero estamos en el camino correcto», confiesa mientras ve a sus muchachos jugar contra el Alcalá. Sufre en cada acción. Lleva el fútbol en la sangre.
Rápida metamorfosis
Bajo su dirección, Alianza ha pasado de luchar por el descenso a ganar títulos (la Copa Inca en 2014) y a clasificarse para la previa de la Copa Libertadores. «Económicamente vamos por el buen camino, pero lo importante es lo deportivo», afirma Cuba, que tiene un objetivo entre ceja y ceja: revalorizar la marca del club. «Alianza representa un crisol de razas y estamentos sociales. Aglutina a todo el mundo. Es el club más grande de Perú. Más de la mitad de los aficionados son de nuestro equipo, somos el conjunto con más asistencia y el que genera el 23% del movimiento económico del país en este campo. Pero no es suficiente», sentencia.
Para ello, está emprendiendo un viaje hacia el fútbol moderno con la comunicación como eje principal. «No queremos implantar un modelo, sino tener buenas prácticas. Antes de que llegáramos, Alianza solo tenía exposición en Perú. Ahora tenemos nuestros medios y estamos acercando el club al hincha, alimentándole de contenidos y haciéndole partícipe», declara Cuba, que en diciembre organizó el día del hincha que reunió a miles de aficionados y a tres futbolistas ilustres con pasado blanquiazul: Claudio Pizarro (Bayern), Farfán (Schalke 04) y Paolo Guerrero (Corinthians).
Mientras Cuba ve a sus futbolistas, se congratula de los jóvenes valores que están destacando en el equipo que dirige Guillermo Sanguinetti. «Queremos repotenciar la cantera a través de acuerdos con clubes europeos y de la inversión interna. El 15% de cada traspaso va para las divisiones inferiores. La cantera tiene que producir jugadores de calidad. El futbolista de Alianza es un jugador muy técnico y ganador», asegura. Sus acuerdos con el Twente holandés y los viajes de sus entrenadores a España para aprender de los técnicos del Barcelona y del Atlético de Madrid son claves para ello.
Susana Cuba está familiarizada con el balón y ya se desenvuelve con soltura en el intenso mundo del fútbol. «No he tenido problemas. Viví una situación inédita, pero me estoy acostumbrado y ya a nadie le sorprende. Ser mujer es una ventaja, porque pongo el ojo en detalles que los hombres no consideran importantes o pasan por alto», afirma, mientras piensa en el próximo reto: la Copa Libertadores y la eliminatoria ante Huracán.





