Ya terminada la pretemporada, Serena Williams tomará el pulso a la competición disputando un partido de exhibición este jueves día 27 de diciembre ante su hermana Venus Williams en Abu Dhabi, dentro de los eventos del Mubadala World Tennis Championship (WTC).
Williams, 16ª del ranking mundial, no compite desde que perdiera la final del US Open ante la japonesa Naomi Osaka, 6-2 y 6-4, aunque para el recuerdo no quedará tanto el histórico triunfo de la nipona como las protestas de la norteamericana al juez de silla portugués Carlos Ramos.
Serena dejó huella en la campaña del regreso tras haber sido madre. Sólo disputó siete torneos, pero no pasó nada desapercibida, tampoco en Roland Garros con su mono de una pieza ‘catwoman’. No levantó ningún trofeo, pero disputó dos finales de Grand Slam, también la de Wimbledon, que entregó ante la alemana Angelique Kerber por 6-3 y 6-3.
Ganó 18 de 24 encuentros disputados, y espera más en 2019, buscando igualar primero y superar después el récord absoluto de 24 títulos de Grand Slam de la australiana Margaret Court. Llegará al Open de Australia con 23, persiguiendo una octava corona en Melbourne, que sería la primera en su palmarés como madre, ya que su último torneo conquistado data de este Open en 2017, ya embaraza de Alexis Olympia Ohanian.
“Siempre tengo grandes locos objetivos, aunque me gusta guardármelos para mí. Creo que mantenerlos en secreto me ayuda a hacerlo lo mejor que puedo”, señala Serena Williams en una entrevista a The National, con motivo de su visita a Emiratos Árabes Unidos y recogida por la WTA.
Considera que su rendimiento en este curso 2018 invita al optimismo. “Honestamente, no podía imaginar el año que he tenido. Siempre espero lo mejor de mí misma, pero haber llegado a dos finales seguidas de Grand Slam superó mis expectativas. Esto me hace esperar 2019 emocionada”.





