La ex tenista Arantxa Sánchez Vicario es denunciada por un delito económico

La que todavía sigue siendo, para muchos, mejor tenista de la historia de España en categoría femenina no gana últimamente para disgustos.
A sus 45 años, retirada de las pistas desde 2002 (con una reaparición breve en 2004), desde hace tiempo es habitual ver a Arantxa Sánchez Vicario en las noticias por motivos totalmente ajenos al deporte.
Primero fueron sus dos matrimonios, luego la condena por defraudar a Hacienda con la correspondiente multa multimillonaria, más tarde la biografía en la que contaba su versión de sus relaciones familiares y que tanta polvareda levantó.
Y cuando la situación parecía estar un poco más tranquila, ha llegado un último golpe que puede terminar de hundir su imagen pública.
El Banco de Luxemburgo ha interpuesto una querella contra ella en la que le acusa del delito de alzamiento de bienes.
La entidad asegura que la cuatro veces medallista olímpica tenía con ellos una deuda de 5,2 millones de euros.
Esta cantidad procedería del aval de la sanción impuesta a Sánchez Vicario por las cuotas no tributadas en España durante el tiempo en que fijó (de forma fraudulenta) su residencia fiscal en Andorra, en el periodo entre 1989 y 1993.
La tenista había solicitado ese aval al Banco Sabadell, y fue contraavalado con el dinero que tenía depositada en la entidad centroeuropea.
La entidad sostiene que Arantxa vendió parte de sus bienes inmuebles, incluida la mansión de tres plantas y 750 metros que tenía en Ciudad Diagonal (Esplugues de Llobregat) y que era su residencia habitual, pero no saldó la deuda.
Según la revista Vanitatis, el patrimonio era enorme: un ático en Sant Cugat, dos apartamentos en Port Ginesta, otro y un solar en S’Agaró, otro más con varias plazas de aparcamiento en Sant Just Desvern, tres locales comerciales en Premiá de Mar, una casa en Puigcerdá y un piso en la avenida Diagonal de Barcelona donde vive su madre, todo eso solo en Cataluña; fuera hay que añadir un adosado en Andorra y un chalé con terreno en Formentera. Nada de eso consta ya a su nombre ni en sus cuentas.
La querella se admitió a trámite en el Juzgado de Instrucción nº 4 de Barcelona e inicialmente estaba dirigida solo contra Arantxa, pero posteriormente se amplió a su actual marido, el controvertido empresario Josep Santacana. El matrimonio y sus hijos están afincados en Miami, por lo que la declaración se hará por videoconferencia, lo que está retrasando aún más el proceso.
Este caso viene a enturbiar aún más la situación económica y familiar de Arantxa Sánchez Vicario, quien en 2012 publicó una autobiografía en la que acusaba a sus padres de haberse quedado con todo su dinero, dejándola en la ruina y haciéndola vivir con 1.500 euros mensuales pese a que durante su carrera (en la que ganó cuatro Grand Slams y fue número 1 del mundo durante 12 semanas) llegó a acumular 45 millones de euros en premios. De hecho, Arantxa dice que fueron ellos quienes montaron el entramado de la tributación falsa en Andorra, de donde deriva la mayoría de sus problemas posteriores. A raíz de este asunto la hija cortó todo contacto con sus parientes, salvo para llevarles a juicio, si bien el padre (que ya falleció) era inimputable por padecer alzhéimer y con la madre se llegó a un acuerdo extrajudicial: podría vivir en el piso de la Diagonal hasta un año y medio después de la muerte del señor Sánchez, y llegada esta fecha será desalojada. Por su parte, para aumentar la confusión, desde la familia desmienten todo esto, y consideran que es Santacana quien ha malmetido para enfrentar a Arantxa con los demás y aprovechar para quedarse con la fortuna.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.