Cibulkova llega a Doha como grandes ambiciones

Dominika Cibulkova llega al WTA Premier de Doha como tercera favorita del cuadro pero sobre todo, como vigente ‘Maestra’ de 2016. La eslovaca no ha empezado 2017 como se esperaba tras acabar el año anterior arrolladora. Mucha presión, muchas ganas por derrotarla y una nueva realidad a la que se tiene que enfrentar y acostumbrarse la brava jugadora de Bratislava. Ya en 2014 vivió una situación similar tras ser sorprendente finalista del Open de Australia. Esta vez la empresa es mayor por lo que el reto que se le presenta a Cibulkova es grandes dimensiones. En una entrevista para Sport360 habla sobre su preparación mental para un 2017 en el que muchos más ojos de los habituales estarán puestos en ella.

Para una campeona de las WTA Finals como ella el comienzo de 2017 no ha sido el soñado precisamente ni el esperado por los aficionados. Tras ganar a finales de 2016 a jugadoras de la talla de Carla Suárez, Simona Halep, Svetlana Kuznetsova o Angelique Kerber, la menudita jugadora centroeuropea no ha podido hacer frente en esta nueva temporada con jugadoras sobre el papel inferiores a ella. Cornet, Bouchard, Makarova y Putintseva han sido las cuatro tenistas que han hecho hincar la rodilla a Cibulkova en 2017. Ninguna jugadora top como puede verse. Parece que la presión de ser top ten, ‘Maestra’ e incluso ya top 5, están siendo losas con las que no acaba de sentirse a gusto Domi.

«Estoy en una nueva posición. Es algo a lo que me tengo que acostumbrar o al menos verlo como algo normal porque es la primera vez que estoy en esta situación», admite Cibulkova. «Sientes una mayor presión por supuesto. Las jugadoras saltan a la pista con ganas de batirte, ellas no tienen nada que perder. Aunque haya estado en el top 20 o incluso antes en el top 10, estar top 5 es una posición diferente», remarca la eslovaca que asegura intentar mantener la calma y la cabeza fría ante todo lo que se le ha venido en los últimos meses. «Intento no entrar en pánico por mi nuevo ranking. Estoy trabajando en mi misma todos los días y así acostumbrarme a ello», se sincera.

Cibulkova tiene ante sí una buena oportunidad de remontar el vuelo en Doha, donde no se deja ver desde 2013. Un torneo propicio para que pueda reivindicarse a pesar de que en el pasado no le fue bien allí. «Este momento del año siempre ha sido un poco extraño para mí porque vienes de un gran torneo como el Australian Open. Luego ya viene Indian Wells y Miami en unas pocas semanas. Hace tiempo que no juego aquí. Cuando vengo suele ser después de la Fed Cup, por lo que estoy muy cansada. Este año sin embargo, es la primera vez que que he podido realizar una buena preparación. Pude acostumbrarme a las pistas, a las pelotas y a todo lo que rodea el torneo», reconoce Dominika.

Y es que la eslovaca no quiere conformarse con tocar el número 5 del mundo. Sabe que ello supondría el primer paso hacía la caída. «Estoy al 100% convencida de que puedo mejorar mi ranking. Esa es la mentalidad que necesito tener», asume. «Si solo quisiera mantener mi posición, estaría temerosa de perder ranking, una mentalidad que no me ayudaría. Esto es algo que estoy trabajando con mi entrenador y mi equipo», reconoce.

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