N°2 del mundo en dobles, regularidad entre las 50 mejores del singles, Top 30 durante buena parte de 2016, Kristina Mladenovic se erigía como una de las mejores jugadoras del circuito sin título WTA. Eso se terminó en San Petersburgo.
Este domingo, la francesa doblegó en una final tremenda a Yulia Putintseva con parciales de 6-2, 6-7 (3) y 6-4 y logró el bautismo a nivel individual en el máximo nivel.
Mladenovic llegó a tener margen de 5-2 en el segundo set, pero falló sacando para partido y se vio arrastrada en el tiebreak rumbo a un capítulo decisivo.
En la manga final, volvió a tomar pronta ventaja de 5-1, pero Putintseva resistía: desde la devolución, la kazaja salvó cuatro match points a puro winner (uno de ellos, contrarrestando un smash de Mladenovic, sencillamente espectacular) y estuvo a tres puntos de ponerse 5-5.
Finalmente, la francesa pudo cerrar las cosas con su servicio y celebró a lo grande en Rusia después de un extraño arranque de temporada, con título en la Copa Hopman y luego caídas en primera ronda de Hobart y Australia.





