Serbia ganó el título mundial femenino de voleibol, un año después de haber conquistado el europeo, derrotando a Italia por 3-2 (21-25, 25-14, 23-25, 25-19, 15-12) en la final disputada el sábado en Yokohama.

Serbia continúa en el primer plano tras haber sido plata olímpica en Rio hace dos años. Esta era su primera final en un Mundial.

En la final, igual que durante el torneo, la selección serbia se apoyó en su formidable atacante de punta, Tijana Boskovic (26 años).

La zurda, de 21 años, se vio bien respaldada por la potente Brankica Mihajlovic, de origen bosnio (19 puntos en la final).

Estas dos jugadoras clave habían ya marcado 29 y 23 puntos respectivamente en la victoria contra Holanda (3-1) en semifinales, en una repetición de la final de la Eurocopa-2017.

El sábado, estas dos jugadoras ya ganaron su duelo frente a la pareja italiana formada por Paola Egonu y Miryam Sylla, decisiva en semifinales contra China, actual campeona olímpica (3-2).

Egonu, de solo 19 años, marcó 33 puntos en la final (45 en semifinales), pero cometió algunos errores en los momentos cruciales.

Este torneo, en el que China se hizo con la tercera plaza tras derrotar a Holanda (3-0), cambió la jerarquía mundial. Era la primera vez en 62 años que dos naciones europeas se enfrentaban en la final.

Estados Unidos, anterior campeón, Rusia, que logró el título en 2006 y 2010, y Brasil, que se habían hecho entre los tres de dos terceras partes de las medallas de las cuatro últimas ediciones (8 de 12), no se clasificaron a semifinales.

 

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