Cuando Serena Williams dominaba el tenis femenino, era la favorita de cualquier torneo en el que se inscribía. Su inactividad para dar a luz, no obstante, cambió radicalmente las cosas y ahora cualquiera puede llevarse un título grande.

El gran interrogante de cara al Abierto Australiano que comienza el lunes se si se mantendrá la tónica de los dos últimos años, en que ocho jugadoras se repartieron los ocho títulos grandes dirimidos en ese lapso, algo que no sucedía desde la década de 1930.

La propia Williams, que dio a luz a su hija Olympia el 1ro de septiembre del 2017 y no jugó un torneo grande hasta el Abierto Francés del año siguiente, se llevó el primero de los torneos de Grand Slam dirimidos los dos últimos años, el de Australia, y los otros se los repartieron Simona Halep, Caroline Wozniacki, Sloane Stephens, Naomi Osaka, Jelena Ostapenko, Angelique Kerber y Garbiñe Muguruza.

“Ya no hay favoritas”, comentó Chris Evert, dueña de 18 títulos grandes y ahora analista de ESPN. “Está todo muy equilibrado. Todo dependerá de los intangibles, de las ganas que pongan, de la suerte, de que no te toque un partido muy duro que te funde”.

 

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