Osaka da un giro radical a su trayectoria justo semanas después de haber alcanzado el número uno mundial WTA, el premio extra a su condición de campeona en el Open de Australia, habiendo ganado los dos últimos Grand Slam disputados, ya que se estrenó en el US Open en una final condicionada por las peleas de Serena Williams con el juez de silla y los silbidos que tuvo que escuchar la nipona en la entregad de trofeos.

“Hola a todo el mundo. No trabajaré más con Sascha. Le doy las gracias por su trabajo y le deseo lo mejor en el futuro”. Comunicado escueto en las redes sociales de la actual reina del tenis femenino, la japonesa Naomi Osaka. Tan explícito como inesperado, ya que rompe con el entrenador con quien llegó a la cima en poco más de un año, el serbio Sascha Bajin. Y a la espera de que la nº 1 aporte más detalles que hayan conducido a esta decisión.

Osaka, 21 años, abrió su palmarés profesional triunfando en Indian Wells 2018, su primer gran éxito al lado de Sascha Bajin, con quien empezó a trabajar en la pretemporada de ese curso 2018.

Osaka, de padre haitiano y madre japonesa, con doble nacionalidad japonesa y estadounidense, recurrió a Bajin, quien había conocido junto aCaroline Wozniacki la victoria en las WTA Finals, su último compromiso. También había sido afamado ‘sparring’ en la pista de Serena Williams Victoria Azarenka.

Con la voluntad de ser más ‘coach’ principal que ‘sparring’, unió fuerzas con Osaka en diciembre de 2017. Fue elegido mejor entrenador de 2018 por el excelente concurso de su pupila asiática, con quien ha durado apenas catorce meses, en un nuevo movimiento en el banquillo del WTA Tour. Una constante en estos últimos tiempos, con cambios continuos de técnicos de una tenista a otra.

Sascha Bajin también recurrió a Twitter para responder el mensaje de su ya ex pupila, sin acritud alguna: “Gracias Naomi. No puedo desearte sino lo mejor. Menudo viaje fue. Gracias por haberme dejado ser parte de esto”.

 

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