No se ha tomado demasiado bien Margaret Court que algunos organismo relacionados con el tenis la hayan vetado después de sus declaraciones sobre el matrimonio homosexual de hace unas semanas. Pero mucho peor han caídos sus palabras en buena parte de la sociedad moderna. Ahora, el movimiento se ha dado en Perth, en su club de toda la vida donde han decidido apartarla por su actitud. Su reacción, tal y como se esperaba, ha sido volver a la acción y seguir defendido su postura cristiana.
“El movimiento está políticamente motivado. Creo que es triste, uno no tiene libertad de expresión hoy en día para defenderte. Es un día triste para nuestra nación cuando se trata de algo así. Ian Thorpe puede defender el otro pensamiento y no hay ninguna crítica, pero cuando defendemos nuestras creencias cristianas o nos posicionamos del lado de Dios, parece que las personas que se divierten se sienten muy intimidadas”, confesó la campeona de 24 Grand Slams en The West Australian.
“El debate está rodeado de un sentimiento de intimidación. Siento que en el momento en que uno se puede poner un signo de SÍ en la ventana, todo está bien, pero si pones un cartel de NO, entonces obtienes un ladrillo en la cabeza”, dijo Margaret. “Ya tenemos 36.000 parejas homosexuales en esta nación, eso no es mucha gente cuando se piensa en los 25 millones que somos. Ya tienen una unión civil. Ellos quieren el matrimonio, pero lo que realmente quieren es destruirlo. Pero esto no se trata de matrimonio, esto afectará a las escuelas cristianas, afectará la libertad de expresión. No habrá Día de la Madre, no habrá Día del Padre, no habrá Pascua, no habrá Navidad”, declaró la veterana de 75 años.
El director del club, por su parte, confesó que simplemente hubo una reelección de la junta del mismo, en la que fue saliendo nombre por nombre para darle o no el visto bueno a su continuidad. En el momento en que salió el de Margaret Court, el resultado fue un contundente ‘no’. Un lío importante promovida por su manera de pensar del que la australiana parece estar atrapada para siempre.
“Algunos dicen que el cristianismo no debe entrar en la política, pero somos seres humanos. Si creemos que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer, así lo muestra la Biblia, deberíamos ser capaces de decirlo sin miedo. Somos quienes somos, es un estilo de vida, no algo que se puede cambiar”, aportó la ex jugadora.

 

0 Comentario

Usted puede ser el primero en dejar un comentario.