Con lágrimas en su rostro. Así acabó el partido Kiki Bertens, al acceder a una nueva final como profesional, a pesar de que ella misma confirma no haber realizado el mejor de sus patidos: “Vencer ha significado mucho para mí. Ha sido un partido muy difícil ya que ambas no hemos jugado bien. Yo estaba un poco cansada del partido de ayer ante Kvitova y no he tenido mucho tiempo para poder descansar. Ahora solo pienso en descansar e intentar dar mañana lo mejor de mí para poder llevarme el título”, manifestó la jugadora holandesa que mañana se citará con Simona Halep.

Bertens es una jugadora de eclosión tardía consciente de su habilidad innata para jugar bien en tierra batida, pero asumiendo que para ello tendría que ser muy constante y esperar su momento. Lleva años avisando de una progresión constante y conquistar el WTA Premier Mandatory Mutua Madrid Open 2019 supone la prueba definitiva de que esta mujer está más que capacitada para postularse como potencial ganadora de Grand Slam. Es la primera mujer en la historia del torneo que no ha dejado escapar ni un solo set, y su triunfo ante una Simona Halep que se ha aferrado a la pista con uñas y dientes, constituye un logro muy merecido.

El tenis total de esta dulce jugadora fuera de las pistas y salvaje dentro de ellas, ha ido generándole un hueco en la élite de manera lenta pero constante. Los nervios le jugaron una mala pasada en el inicio; la presión que suponía demostrar su buen momento de forma en la segunda final consecutiva en Madrid, atenazó su juego en los primeros juegos del primer set. Simona tomaba la directa, jugaba a placer, moviendo de lado a lado a su rival sin tener que asumir excesivos riesgos, y aprovechando la precipitación de una Bertens que quería matar moscas a cañonazos. Pero todo cambió cuando menos se esperaba. Con 2-4 en el marcador a favor de la rumana, Kiki se soltó completamente y dio rienda suelta a su versatilidad.

Con una habilidad innata para pasar de la defensa al ataque en un abrir y cerrar de ojos, la neerlandesa encadenó la friolera de seis juegos consecutivos, sumiendo a Halep en un auténtico shock. No encontró la manera de desbordar a su rival la rumana durante ese tramo del partido letal para ella, y vio cómo su confianza se disolvía cual azucarillo en café. En cualquier caso, se podía prever una reacción en el segundo parcialpropia de una campeona como Simona, que se crece cuando está en situaciones adversas. Equilibró el marcador, pero no hubo ni un atisbo de dudas en Bertens. Siguió moviéndose con agilidad, jugando profundo y encontrando un equilibrio perfecto entre agresividad y solidez.

 

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