Wimbledon ha confirmado a un nuevo icono femenino del deporte.
Garbiñe Muguruza, cerca de cumplir los veinticuatro años, ha experimentado otro impulso mediático, pese a que la conquista de Roland Garros el pasado curso ya la permitiera emerger entre los grandes.
La hispano-venezolana ha conseguido que su irregularidad en pista pase desapercibida con un rendimiento excelso en las citas mayúsculas.
Suma cuatro títulos en su carrera, y dos de ellos son Grand Slam. Frente a Serena y Venus, para escenificar más aún el cambio de legado en un circuito femenino carente de una dominadora.
Muguruza está dispuesta a tomar ese mando.
Su buen hacer en la pista le ha permitido regresar al ‘Top Ten’ y si halla continuidad, más pronto que tarde podría asaltar la cúspide.
Y no solo a nivel deportivo. Garbiñe, una amante de la moda, está más que acostumbrada a los focos. Su imagen cada vez está más solicitada, acorde con el deseo de los fans del mundo de la raqueta.
La tenista nacida en Caracas ha salido del All England Club con un incremento del 26,73% de seguidores en Instagram, donde suma más de 489.000, cifra que la permite superar al resto del Top 5.
En Twitter tiene apenas 5.000 menos (443.000) que Angelique Kerber, número uno hasta hace menos de dos semanas. En cuanto a Facebook, también roza el millón de fans.
Sus buenos resultados en los escenarios más celebres, donde ella siempre ha admitido que siente una motivación extra, la han catapultado también en lo económico.
Este curso ha ganado ya más de tres millones de dólares, y en su corta trayectoria se ha embolsado ya más de 13 millones.
Algo similar ha sucedido lejos de las pistas, donde de la mano de Oliver van Lindonk, que también ejerce de agente de otros tenistas como Kei Nishikori, ha conseguido ser imagen de marcas reconocidas a nivel mundial, como Adidas, Rolex, Porsche o BBVA, acuerdo que alcanzó gracias al Consejo Superior de Deportes (CSD) tras decantarse por España en lugar de Venezuela.
Muguruza, al igual que Serena y Sharapova, las dos grandes de la última década, copa portadas.
Esto la ha llevado a ser la séptima mujer mejor pagada del mundo en el último año, por detrás de varias tenistas (Serena, Sharapova, Radwanska y Wozniacki) y de Ronda Rousey, luchadora de Artes Marciales y Danica Patrick, piloto de Nascar.
Eso sí, figura por delante de otras compañeras de profesión como Ivanovic, Azarenka o Bouchard, que pese a sumar unos cuantiosos ingresos con sus posados queda lastrada por su mal bagaje en las canchas. En 2017 el salto de Garbiñe puede ser bastante llamativo.
A nivel nacional Garbiñe es sobradamente la más influyente, pese al auge que ha tomado el deporte femenino de nuestro país en el último lustro.
Ni Mireia Belmonte se acerca a la tenista, que en enero de 2016 ya fue colocada por Forbes entre las 30 jóvenes más influyentes, siendo la única española que figura en la lista.
Esto, antes de conquistar los dos Grand Slam, por lo que su ubicación también se verá catapultada en los próximos meses.
Muguruza se ha desplazado recientemente de Madrid a Los Ángeles, donde prepara la gira norteamericana de pista dura, que culminará en Nueva York con el último Grand Slam de la temporada. El próximo evento donde buscará el triunfo será Stanford.

 

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