La estadounidense Lindsey Vonn, de 34 años, se despidió de esquí alpino de competición con una medalla de bronce en descenso en los Mundiales, este domingo en Are, superada por la eslovena Ilka Stuhec, que conservó el título, y por la suiza Corinne Suter, 2ª.

En una pista que no se hallaba en las mejores condiciones, Stuhec, ganadora en 2017, se convirtió en la primera esquiadora en conservar el título mundial de descenso desde que lo hiciese la suiza Maria Walliser en 1987 y 1989.

Con el dorsal 3, Vonn, que había anunciado que esta prueba sería la última de su carrera, estuvo en cabeza durante unos minutos, hasta el paso de Stuhec, quien, con un tiempo de 1 minuto 1 segundo y 74 centésimas la superó en 49 centésimas. Un poco después, a pesar de la falta de luz, Corinne Suter se intercaló en segunda posición.

Vonn, lastrada por problemas físicos en su rodilla desde el comienzo de temporada, deja el circuito con un total de ocho medallas mundiales, dos de ellas de oro, tres medallas olímpicas, entre ellas el primer título de una estadounidense en descenso, en 2010, y un récord en categoría femenina de 82 victorias en Copa del Mundo.

Este domingo se convirtió en la medallista mundial de más edad.

Las favoritas pagaron caros sus errores en una pista que no perdonaba ninguno, y así Sofia Goggia, Ramona Siebenhofer, Nicole Schmidhofer o Ragnhild Mowinckel no lograron el objetivo del podio.

 

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