Más allá de que existen muchas similitudes fisiológicas entre mujeres y varones, hay diferencias y conocerlas puede mejorar los resultados de la práctica deportiva y prevenir lesiones.
Más allá de que existen muchas similitudes fisiológicas entre mujeres y varones, hay diferencias y conocerlas puede mejorar los resultados de la práctica deportiva y prevenir lesiones.
El estudio de las funciones del organismo humano (área de la investigación de la fisiología), excepto para la función reproductiva, se ha definido tradicionalmente en términos de respuestas del “típico varón de 70 kg”. Esto se aplica también a la fisiología del ejercicio, (el estudio de los cambios que produce este sobre el organismo) y la medicina del deporte, donde muchas de las investigaciones clásicas se realizaron exclusivamente con varones jóvenes y sanos. Una revisión de 1382 estudios publicados en esta área en las revistas Medicine and Science in Sports and Exercise, British Journal of Sports Medicine y American Journal of Sports Medicine entre el 2011 al 2013, que incluyó a más de 6 millones de participantes, la representación de las mujeres era del 39%. La razón de la falta de inclusión de las mujeres participantes en la investigación en la literatura es compleja y se relaciona, en parte, con factores históricos, sociológicos y culturales.
Hay, por supuesto, muchas similitudes fisiológicas entre varones y mujeres, pero la comprensión de las posibles diferencias con respecto a las respuestas al ejercicio, tanto agudo como el producido por el entrenamiento a largo plazo y el tipo de lesiones deportivas, nos pueden hacer modificar la prescripción de ejercicios, el entrenamiento y la rehabilitación.
Un patrón específico de lesiones se pueden visualizar, por ejemplo, en la rotura del tendón de Aquiles, que oscila entre 5 a 10 veces más frecuente en los varones que las mujeres o el riesgo de sufrir una lesión del ligamento cruzado anterior (LCA), muy importante en la estabilidad de la articulación de la rodilla, siendo para las mujeres 3 a 9 veces mayor que para los varones.
Son variados los motivos propuestos para explicar estas diferencias y podrían estar en la biomecánica, la debilidad relativa en la musculatura local, coordinación y fatiga y las propiedades específicas de los ligamentos y tendones.

TN02 PARÍS (FRANCIA) 08/03/2016.- La tenista rusa Maria sharapova sostiene el trofeo tras ganar el Open de Francia en París (Francia) el pasado 8 de junio de 2014. La tenista rusa Maria Sharapova ha anunciado este lunes en Los Ángeles (Estados Unidos) que ha dado positivo en un control antidopaje al que se sometió durante el pasado Abierto de Australia por un medicamento que ha utilizado durante los últimos 10 años. La rusa, ganadora de cinco títulos del Grand Slam, explicó que ese medicamento, Meldonium, se encuentra en la lista de los prohibidos desde el 1 de enero pero que ella no lo sabía, aunque asume toda la responsabilidad. EFE/Etienne Laurent


Las diferencias biomecánicas son probablemente el factor más importante que puede predisponer a una mujer a la lesión. Los estudios sobre la amortiguación del salto han demostrado varias diferencias. Las mujeres aterrizan en los saltos con sus rodillas menos flexionadas y ligeramente más hacia adentro que los varones. Este mecanismo que en parte ayuda a desacelerar el cuerpo en la caída, también genera mucho más tensión sobre el LCA. Estos hallazgos tienen implicaciones importantes para las atletas que participan en deportes que requieren aterrizaje y movimientos con cambios de dirección como el voleibol, básquetbol, fútbol y hándbol.
Otra explicación para el aumento del riesgo de lesión es la fatiga neuromuscular. Existe un vínculo significativo entre la fatiga y las lesiones. Por ejemplo, las lesiones relacionadas con el juego ocurren con mucha más frecuencia en una pretemporada intensa o al final de una temporada con acumulación de muchas competiciones. También se ha reportado una mayor incidencia de lesiones de rodilla durante el final de un partido, que corresponde al tiempo en que las atletas están físicamente agotadas. El control neuromuscular de los miembros inferiores es importante durante las acciones de salto o cambios de dirección y la falta de control por la acumulación de fatiga, disminuye la capacidad de generación de fuerza del músculo, afecta al control motriz y disminuye los tiempos de reacción. Esto puede modificar la forma en que una atleta realiza el gesto técnico, lo que puede provocar lesiones.
Por último, el riesgo de lesión estaría relacionado con las propiedades específicas de los ligamentos y tendones, vinculado con las fluctuaciones hormonales a lo largo del ciclo menstrual. Las mujeres en general son más flexibles y muestran mayor laxitud articular que los varones. Esto último se ha relacionado con una mayor incidencia de lesión. Las articulaciones que son más propensas a excesivos movimientos y tensiones, pueden requerir una mayor actividad muscular para proporcionar estabilidad. Esto, a su vez, genera más tensión en los ligamentos articulares y mayor fatiga.
Finalmente, destacamos que hay una escasez en la comprensión en la medicina del deporte específica de la mujer y esto representa una enorme oportunidad para continuar investigando y obtener una mejor y mayor comprensión de esta apasionante área de conocimiento.

 

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