La rusa Arina Averina se ha proclamado este domingo campeona de Europa de gimnasia rítmica, por delante de su hermana gemela Dina y de la bielorrusa Katsyarina Halkina, en la 34 edición del torneo continental que concluyó este domingo en Guadalajara.
Arina sumó 79,250 puntos, por 77,750 de Dina y 77,625 de Halkina, que llegó primera a la última rotación pero no pudo contener el empuje de las mellizas ni la generosidad de las jueces al puntuarlas.
Tras ser subcampeona del mundo en 2017 por detrás de su hermana, Arina sucede como campeona de Europa absoluta a su compatriota Yana Kudryavtseva, ya retirada.
Fue cuarta la israelí Linoy Ashram, dominadora de los tapices hasta la fecha en este año 2018, pero que solo cumplió en la mitad de los ejercicios (75,025).
El anunciado desafío de Ashram a las Averina comenzó a diluirse desde la primera rotación, en la que Arina debutó con un despliegue físico y técnico en su ejercicio de pelota, puntuado con 20,200.
Su hermana, con el mismo aparato, abrió con un bote descontrolado y no pudo levantar la nota mas allá del 18,750, mientras Ashram sufrió una caída de maza y se quedó en 18,825.
Katsyarina Halkina comenzó a tomar posiciones con una cinta de
enorme elegancia, con su habitual corte clásico (19,000), y enfiló luego directamente al podio con sus 20,200 puntos en aro: nadie lanzó tan alto ni coordinó tanto su cuerpo con el aparato.
Arina, la mayor de las Averina (nació veinte minutos antes), tomó el mando con las mazas. A Dina le sobraron un par de pasos en alguna recepción y Ashram confirmó que no era su día: se le enredó brevemente la cinta y se le fue al suelo en el lanzamiento final.
Terminó la segunda rotación muy lejos del podio y, aunque hizo todo lo que no había hecho antes en sus dos últimos ejercicios, no llegó a tiempo de atrapar una medalla.
Bajó Arina en la cinta tras acudir a la carrera a salvar dos lanzamientos. A su hermana Dina aún le fue peor y perdió el aparato.
Mientras, Halkina ofrecía una lección de belleza con la pelota, que domina de manera inigualable con las piernas, casi mejor que con las propias manos.
La bielorrusa encaró el último ejercicio con 550 milésimas sobre Arina y 1,350 sobre Dina; estas con el aro, su especialidad, y Halkina con las mazas, su aparato más débil.
La ilusión de ver a Halkina, eterna aspirante de la gimnasia mundial, dominar a las rusas se evaporó en cuanto las jueces sacaron la nota de Dina, 20,200 pese a una caída. Arina, con un vendaje muscular en el muslo derecho, se fue incluso más arriba, con 20,950.
La bielorrusa necesitaba un 20,400 para igualar el primer puesto y solo recibió 18,775. El bronce fue un premio escaso para la pulcritud exquisita de su gimnasia.
Italia, que por la mañana había ganado uno de los títulos de conjuntos, confirmó el buen ciclo olímpico que prepara con dos sus gimnastas entre las ocho primeras: Milena Baldassarri acabó séptima y Alexandra Agiurgiuculesse, octava.
Los Mundiales de septiembre en Sofía serán la próxima gran cita del año para la gimnasia rítmica, que comenzará en esa competición el camino clasificatorio hacia los Juegos Olímpicos de Tokio.

 

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