El 29 de septiembre se estrenó mundialmente ‘The battle of sexes’ (‘La batalla de los sexos’), una película que recuerda aquél mítico 1973 donde Billie Jean King y Bobby Riggs se enfrentaron en un partido para comprobar si un hombre sería capaz de derrotar a una mujer sobre una cancha de tenis en el partido más seguido de la historia hasta entonces por televisión. Con motivo del estreno, recordamos aquella historia.

Casualidad o no, lo cierto es que la película llega en un momento idóneo ya que el tema sigue de actualidad 44 años después y los temas que tratan siguen vigentes a día de hoy. King llegó a protestar en su día que las mujeres estaban hartas de que ellas ganases sólo 12 centavos por cada dólar que los hombres cobraban en la época. Con el paso del tiempo, su lucha y la de otras tantas, hicieron que hoy las chicas puedan cobrar lo mismo que los chicos en muchos de los torneos del circuito.

La historia comienza con unas declaraciones en 1973 de un tipo llamado Bobby Riggs, ex tenista de 55 años que aseguró que a su edad podía vencer a cualquier tenista femenina del mundo, fuera cual fuera su nivel. Para apoyar su afirmación, puso 5.000 dólares como premio a aquella que tuviese las agallas de enfrentarse a él. Bobby tenía en mente como rival a la famosa Billie Jean King, conocida además por su lucha a capa y espada de los derechos de la mujer en el tenis e impulsora de la organización de la WTA ese mismo año. King no aceptó la invitación pero fue Margaret Court quien recibió el guante y se ofreció a competir contra Bobby.

Court, de 30 años, era número 1 del mundo por aquél entonces y llegó a ganar 3 Grand Slams esa misma temporada, para que nos pongamos en situación sobre su nivel. El partido se celebró el 13 de mayo en Ramona, California, y lo cierto es que tuvo poca historia. Riggs la derrotó en menos de una hora por un marcador de 6-2 6-1, humillando a su rival y haciendo que aquello se bautizara como ‘La masacre del día de la Madre’, ya que se jugó justo en ese día.

Aquello le dio a Bobby lo que quería, repercusión en los medios y una gran atención mediática. Su victoria hizo que se reafirmara en sus convicciones y Billie Jean no tuvo más remedio que aceptar la invitación. El partido fue toda una celebración. Se fijó el duelo en septiembre y en las semanas previas al mismo no faltaron declaraciones que no hacían más que calentar el ambiente y aumentar el interés por el partido que se celebró en el Astrodome de Houston ante más de 30.000 personas, el mayor número de público en un partido de tenis hasta entonces.

 

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