Este miércoles, otro hecho derribará para siempre otra barrera que parecía insalvable: la irrupción de la mujer en el campo del Amen Corner y la chaqueta verde. Por primera vez, un torneo femenino se jugará en el Augusta National. Setenta y dos golfistas amateurs, 14 años la más joven y 24 la más veterana, entre las que se encuentran las españolas Marta Pérez y Ainhoa Olarra, inician un torneo que comienza en el Champions Retreat -diseño de Nicklaus, Player y Palmer-, en Evans, a las afueras de Augusta, con dos vueltas, de las que las 30 mejores podrán disfrutar dos días del gran campo del golf mundial: el viernes con una jornada de prácticas y el sábado, con la final del torneo.

“Será un gran impacto mundial”, anunció Fred Ridley, el presidente del Augusta National, criticado porque sólo se juega la ronda final en el gran campo, aunque la organización se escuda en las necesidades de tener el campo perfecto como siempre para el Masters masculino, que comienza la próxima semana.

El activismo de Burk

No obstante, es un gran paso en una pelea que durante años han llevado los colectivos femeninos de Estados Unidos, cuando el club no permitía a las mujeres ser socias. Condoleezza Rice, la ex secretaria de Estado, y Darla Moore, del fondo de inversión Rainwater, fueron las dos primeras en 2012, pero antes la activista Martha Burk había iniciado su particular movilización. En abril de 2002, con ocasión de la celebración del torneo de la chaqueta verde, escribió una columna en el USA Today criticando la política del club.

Posteriormente mandó una carta al antiguo presidente, el fallecido Hootie Johnson, conminándolo a reconsiderar la política. No encuentro una respuesta correcta y empezó la guerra. Burk inició una campaña contra los patrocinadores del torneo y se manifestó delante de las puertas del campo en 2003. El Augusta National decidió aquel año celebrar el torneo a pulmón, sin los sponsors, para no ponerlos en un compromiso. Nueve años después, Augusta rompió su norma. Ahora también forman parte Virginia Rometty, presidenta de IBM, y la española Ana Patricia Botín, presidenta del Santander, investida el pasado año. Ahora comienza otra era.

 

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