En Irán y Arabia Saudita las mujeres siguen vetadas de entrar a los estadios. Aunque ya han hecho algunos partidos en los que sí han aceptado la presencia femenina (siempre segregadas en un espacio residual de la grada), son excepciones muy puntuales. Por eso, algunas mujeres han decidido luchar contra la injusticia de una forma poco ortodoxa: transvistiéndose.

La fotoperiodista iraní Forough Alaei, ganadora del World Press Photo, acompañó a la activista feminista Zeinab a un partido de fútbol del estadio de Teherán (Irán). Ambas travestidas para colarse y ver, por fin, un partido en directo. “Entré en el estadio con Zeinab por el proyecto fotográfico. Nunca había tomado un riesgo así, pero después de ver su lucha feminista tenía que darle voz. Así que las dos nos disfrazamos y entramos”.

Forough Alaei

Los disfraces consistían en una barba falsa para reducir la feminidad de sus rostros y una peluca con un corte masculino. Además, se pusieron un top que apretase sus pechos y mucha ropa que ocultase el menor indicio de feminidad en su cuerpo. “Cuando cruzamos las puertas estuve llorando durante 10 minutos. Fue tan humillante cambiar de cara y de cuerpo… Incluso Zeinab lloró cuando se sacó las vendas de los pechos”, explica al diario británico The Guardian.

La fotógrafa explica que estaba muy nerviosa porque en cualquier momento podrían ser arrestadas por la policía. “Zeinab estaba más calmada que yo, porque ya había sido arrestada cuatro veces por intentar colarse”. Era tan fácil con que alguien en el estadio las descubriera y acabarían durmiendo en el calabozo. Pero nadie de la grada las denunció, al contrario. “Al principio los hombres nos miraban raro, incluso uno quería darme una patada. Pero cuando se dieron cuenta que no éramos hombres, nos mostraron apoyo. Entonces pudimos disfrutar del partido”, añade.

Forough Alaei

Alaei ha fotografiado en muchísimas ocasiones el ímpetu de las mujeres futboleras por poder disfrutar de este deporte. De hecho, ganó el World Press Photo por muchas de sus imágenes de estas activistas, que hicieron acciones que iban desde travestirse hasta manifestaciones a las puertas de los estadios.

Desde la Revolución islámica de 1979 las mujeres no pueden asistir a partidos de fútbol. A pesar de la prohibición, las fans no se rinden. Aunque se arriesgan a ser arrestadas, su pasión futbolera además de su determinación por conseguir derechos les permite continuar”, dice Alaei refiriéndose a activistas como Zeinab o las 35 mujeres que fueron detenidas por asaltar las vallas en el partido entre los equipos iranís Persepolis y Esteghlal.

Alaei ha entrevistado a muchas de ellas. Uno de los testimonios que más le han impactado se lo encontró en un partido de la Copa Mundial de Fútbol, en una de esas excepciones en que el gobierno permitió a mujeres asistir al partido. “Una de las mujeres me dijo que quería ver un partido antes de morir. Quería sentir el césped, porque quizá sería su última vez. Lo interesante es que no eran muy futboleras la mayoría, solamente fueron para poder ver por una vez en su vida cómo es un estadio por dentro”.

La mayoría de nosotras lloramos de alegría cuando entramos al campo. Sentí la pasión de las fans, la vi en sus caras. Ese fue el momento que decidí que mi proyecto fotográfico se diría Crying for freedom (llorando por la libertad)”, añade Alaei.

Forough Alaei

La situación está cambiando, aunque muy lentamente, asegura en la entrevista de The Guardian. El hecho que después de 40 años de prohibición el gobierno deje a las mujeres asistir a algunos partidos es un ejemplo de esto. También cuando permitieron a los bares enseñar los partidos de la Copa Mundial en las televisiones, para que las mujeres pudieran ver el fútbol en público con otros hombres.

“Las reformas sociales son graduales, aunque tenemos esperanza de que eliminarán la prohibición, hace falta más tiempo y apoyo social”. Pero, a pesar de la lentitud de los avances sociales, se muestra positiva. “Las mujeres no nos rendimos”.

 

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