RYAD. Aseel Al-Hamad se subió a un Fórmula 1 y se convirtió en la primera mujer saudí en pilotar un auto de la máxima categoría del automovilismo el mismo día en que en el país las mujeres pudieron manejar vehículos por primera vez.
En la previa del Gran Premio de Francia, que significó el regreso de la Fórmula 1 al país galo, Aseel Al-Hamad se subió a un Lotus-Renault E20, el mismo que llevó al triunfo Kimi Raikkonen en el Gran Premio de Abu Dhabi en 2012.
A pesar de que Aseel Al-Hamad es piloto de autos de carrera y primer miembro femenino de la Federación de Motorsport de Arabia Saudita, nunca antes había podido manejar de manera legal en su país de origen.
El mismo día que en el país árabe las mujeres pasaban a estar habilitadas para conducir, esta piloto se subía a un auto de Fórmula 1 para mandar un mensaje al mundo.
“Es un verdadero honor conducir un Fórmula 1 frente a las multitudes en el Gran Premio de Francia. Espero que hacerlo el día en que las mujeres pueden conducir en las carreteras del Reino de Arabia Saudita muestre lo que puedes hacer si tienes la pasión y el espíritu para soñar”, comentó Aseel Al-Hamad.
Y también el 24 de junio, la marca británica Jaguar publicó un video en donde se la ve a Aseel Al-Hamad a los mandos de un F-Type, un momento que se transformó en la primera vez que condujo en un circuito saudí.
Aseel Al-Hamad es también representante en la Comisión de Mujeres en el Deporte para la Federación Internacional del Automóvil (FIA). Es además promotora de la educación y la capacitación de las mujeres en el mundo del automovilismo en Arabia Saudita.
En setiembre de 2017, el rey Salmán había anunciado que la prohibición que tenían las mujeres para manejar iba a ser levantada en junio de 2018, en el marco de varias reformas inspiradas por su hijo, el príncipe heredero Mohamed bin Salmán, que también permitieron la apertura de salas de cine y la organización de conciertos con presencia femenina.
“Es un sueño hecho realidad el poder conducir pronto en el reino”, declaró a principios de mes Rema Jawdat, una alta funcionaria del ministerio de Economía del país árabe, cuando recibió su permiso de conducir.
“Conducir, para mí, es poder elegir, elegir desplazarme de forma independiente”, manifestó esta mujer que previamente había manejado en Líbano y Suiza.
Según las autoridades saudíes, más de 120.000 mujeres han iniciado las gestiones para obtener su permiso de conducir.
Sin embargo, todavía impera un sistema de tutela que aún no permite que las ciudadanas de Arabia Saudita tengan un trabajo remunerado, obtengan un pasaporte y viajen al extranjero, se inscriban en la universidad, abran una cuenta bancaria o se vistan con libertad sin el previo consentimiento de su padre, marido, hermano o tutor.

 

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