Durante medio año Alexa Bliss se mantuvo alejada de los encordados de la WWE. A pesar de tener participación en varios eventos de la compañía, la luchadora de 27 años de edad evitó pisar los rings e incluso antes de Money in the Bank la empresa canceló su participación en pelea con escaleras del pay-per-view.

El primer incidente se dio en Hell in a Cell, donde tras recibir una llave de la excampeona de la UFC tuvo que quedar inhabilitada por un mes a consecuencia de la lesión. Poco más de un después, previo a Evolution, el primer PPV exclusivamente para mujeres en la historia de la WWE, Bliss volvió a tener un incidente similar. Esto se reveló en el documental producido por la organización para contar la vida de Alexa.

Ante esta situación la WWE decidió mantenerse entre algodones a Bliss, quien en un periodo de cinco meses solo tuvo participación en Royal Romble, en una pelea para aspirar al Campeonato en Parejas y en un encuentro previo WrestleMania frente a Bailey.

Conmociones, un problema recurrente

Uno de los grandes problemas que tiene la empresa de Vince McMahon con relación a la salud de sus empleados es el sincretismo con el que aborda las lesiones cerebrales. Hace unos días se cumplieron 12 años de la muerte de Chris Benoit, quien padeció de encefalopatía traumática crónica, y también está el caso de Ashley Massaro, quien también desarrolló la enfermedad por los múltiples contactos en la cabeza.

 

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