a WNBA se ha vuelto a confirmar como una Liga con carácter reivindicativo. En 2016, muchas jugadoras vistieron camisetas negras en señal de protesta contra los incidentes raciales en Estados Unidos. Algunas estrellas han criticado al presidente Donald Trump. Y el año pasado cuestionaron la gran diferencia salarial entre ellas y los jugadores de la NBA. Ahora, el espinoso asunto son las leyes antiaborto aprobadas en varios estados del Sur.

Los Senados de Missouri, Georgia y Alabama acaban de aprobar proyectos de ley contra el aborto. En otros seis estados también están ultimando algunos semejantes. Si la Corte Suprema de Estados Unidos, con mayoría de jueces elegidos por gobiernos republicanos, da luz verde a esas medidas, en Alabama, por ejemplo, se castigará con 99 años de cárcel a quien haga prácticas abortivas, sin excepción en caso de violación o incesto.

“Tienes a 25 hombres blancos en una habitación decidiendo que las mujeres necesitan regulaciones. Esto no es asunto de nadie salvo de la mujer a la que le sucede”, se queja Natasha Cloud, escolta de las Washington Mystics. “No quiero pensar qué pasaría si las mujeres estuviéramos haciendo leyes que afectaran a los hombres. Es increíble que legislemos sobre los cuerpos de las mujeres y tratemos de tomar decisiones por ellas. Nadie debería decirte qué hacer”, dice Elena Delle Donne, estrella del conjunto capitalino y MVP en 2015.

Breanna Stewart, la mejor jugadora de la competición y vigente campeona con las Seattle Storm, lució una camiseta reivindicativa durante un partido de pretemporada en el que no pudo jugar al estar lesionada. “El aborto es un derecho humano, un derecho constitucional, una elección personal…”, podía leerse entre otros lemas.

Imani McGee-Stafford, pívot de las Dallas Wings, dice sentirse “cansada de que los hombres politicen nuestros cuerpos. No sé qué haría si me quedara embarazada, pero no querría que un político me dijera qué hacer”. Y hay quien, como Layshia Clarendon, de las Connecticut Sun, critica tendencias religiosas: “Me avergüenza que haya cristianos que hacen estas cosas usando a Jesús como excusa”. Una vez más, la WNBA alza la voz. “Lo haremos cada vez que se ataquen los derechos de las mujeres”, dijo el año pasado la expresidenta Lisa Borders.

 

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