A sus 25 años, Jewell Loyd es campeona del mundo de baloncesto con la selección de Estados Unidos y campeona de la WNBA con Seattle y considerada como una de las joyas del baloncesto femenino, lo que le ayudó a crecer bajo la protección del “todopoderoso” Kobe Bryant, que la llamó su ‘hermana pequeña’.

Y a sus 25 años, con un currículum que impresiona, Loyd ha desembarcado en el baloncesto español de la mano del Perfumerías Avenida de Salamanca, uno de los grandes equipos femeninos que lucha por tener un mayor peso en Europa.

Hace una semanas, el Perfumerías Avenida se encontró con la salida de una pívot, Putnina, que no se hizo al baloncesto español y se fue a la liga húngara, y con la lesión de la alero Eldebrink.

Dos bajas sensibles que dejaba en una posición nada favorable para afrontar las últimas jornadas de la Euroliga, en las que se está jugando clasificarse para cuartos de final.

Con unos malos resultados en la competición europea, con una imagen no demasiado buena, de pronto Jorge Recio se encuentra sobre su mesa la oferta presentada por uno de los agentes del baloncesto mundial: hay una jugadora como Jewell Loyd que quiere salir del baloncesto turco, de un equipo que juega la Eurocopa, y que está dispuesta, “a un precio razonable” -según aseguran a Efe fuentes cercanas al club de Salamanca-, a jugar en el Perfumerías Avenida.

El presidente del Avenida no daba crédito a lo que tenía entre manos: a una de las mejores jugadoras del mundo, a una tiradora incuestionable, a la jugadora que Kobe Bryant, el exescolta de Los Ángeles Lakers, el autodenominado ‘black mamba’, consideró como su “hermana pequeña” e, incluso, le puso el apodo de ‘mamba de oro’.

Nada más y nada menos. Bryant respaldando a Loyd. Una jugadora prometedora, que promedió en la WNBA con Seattle 15 puntos, 4 rebotes y casi 4 asistencias, que ahora está en Salamanca.

El jueves llegó a la capital salmantina y nada más bajarse del taxi que la trajo desde Madrid, tras más de 20 horas de vuelo desde Seatlle, pidió un bocadillo de jamón, de ese producto del que había recibido “grandes referencias”, señalan personas que le acompañaron en las primeras horas de estancia en España.

Al llegar a la Plaza Mayor salmantina se maravilló y no paró de hacer fotos que, de forma inmediata, hizo llegar a su familia a quien pidió que “viniera a conocer esta ciudad”.

Antes de salir a la cancha preguntó a Raquel Romo, que hizo las veces de entrenadora tras la destitución de Lino López, qué quería de ella, qué esperaba que hiciera: “juega tranquila, como tú sabes”, dicen que respondió Romo.

Y así lo hizo, jugó, encestó, se movió y se mostró como lo que es, una estrella.

Con una sonrisa que le llega de oreja a oreja, con una gran disposición a agradar y a ser agradable, con un escaso español pues apenas sabe decir hola y gracias, de la mano de Angel Robinson, la “hermana pequeña” de Kobe Bryant ya se ha ganado al vestuario y a la afición.

Ahora, tiene por delante cinco meses para mostrar lo que es. Y al final de temporada Salamanca añorará la figura y la personalidad de Loyd. EFE

 

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