Santo Domingo.-Desde temprana edad la ministra de la Mujer, Janet Camilo, ha sido una fiel defensora de los derechos de la mujer, por lo que se define como una feminista.

El apoyo y las orientaciones de su bisabuela, con quien convivió parte de su niñez, fueron fundamentales para formar el carácter que le abrió paso en su vida profesional y en la política.

“Mi bisabuela fue la primera feminista que llegó a mi vida.

Un día le pedí que me enseñara a cocinar, contestó que estaba educándome para que aprenda y no quería que me pasara igual que ella, estar todo el día en un fogón”, comentó.

Durante la niñez en su natal Salcedo, Camilo estuvo vinculada directamente a las artes, el deporte y la literatura. A la edad de 13 años, se unió al servicio comunitario de la Iglesia católica, ofreciendo educación en las zonas rurales de la provincia Hermanas Mirabal.

A pesar de que en varias ocasiones su padre, Antonio Manuel Camilo, fue funcionario en los gobiernos de Joaquín Balaguer, Camilo, de apenas 15 años, dio sus primeros pasos en la política de la mano de Jaime David Fernández Mirabal, quien en ese entonces era diputado.

Su sueño era el cine

El sueño de la ministra y dirigente política fue estudiar Cinematografía, pues había obtenido una beca para hacerlo en La Habana, gracias a su participación en un documental sobre las hermanas Mirabal, en el que interpretó a María Teresa. Sin embargo, Camilo no pudo materializar dicho anhelo por la negativa de su padre.

Motivada por las orientaciones de su padre, Camilo se dirigió hasta Santo Domingo para estudiar Arquitectura en la Universidad Pedro Henríquez Ureña, carrera que abandonó un año después para inclinarse por el Derecho.

“Por un profesor de Arquitectura me frustré, cambié de carrera. Participé en una encuesta y descubrí que la mayoría de las arquitectas no la ejerce”, reseñó.

Inicios en el PRD

La dirigente política conoció el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) a través de los vínculos universitarios, pues tenía una amistad con la hija de Rafael (Fello) Subervi, entonces síndico del Distrito.

“Fello observó en mí condiciones para desarrollo en la política y organizó un almuerzo con el extinto líder José Francisco Peña Gómez. Así inició mi vida en el PRD”, recuerda la ministra.

Satisfacción personal

La también vicepresidenta del PRD dice sentirse orgullosa por los logros obtenidos en su carrera, siendo su mayor satisfacción ayudar a muchas mujeres para ocupar un espacio dentro de la política.

“Me siento satisfecha cuando miro hacia atrás y veo todo lo que he podido aportar para que muchas mujeres puedan empoderarse”, resaltó Camilo.

Camilo manifestó que la responsabilidad de familia es lo que impide desarrollarse a muchas féminas, a las que llamó a empoderarse y lograr sus objetivos.

“Lo que inhabilita a las mujeres es la agenda del cuido, la responsabilidad que tenemos de ser las que exclusivamente cuidamos de la familia”, explicó.

Criticó el poco desempeño que tiene la mujer en el manejo del poder, indicando que hoy se les descalifica a la hora de ser tomadas en cuenta para asumir las directivas de los partidos.

“En las cúpulas de los partidos las mujeres somos minoritarias y las pocas que estamos obedecemos a liderazgos masculinos. Un ejemplo de ello es que, casi siempre, a los candidatos a diputados se les da más dinero que a quienes aspiran a diputadas”, agregó.

 

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